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jueves, 7 de enero de 2010

Sobre cómo sobrevivir a las invitaciones de boda (II)

...
a) El dinero del regalo. Pruebo, cuando quedamos, a ver si cuela el jarrón de los chinos, pero nada. Se ríen y me dejan bien clarito que la casa está amuebladísima, de diseño, monísima, coquetísima. y una docena más de “ísimos”!

b) El vestido. Vuelves a casa descorazonada… Abres el armario y empiezas a buscar. Y de primeras te entra un sudor frío y te viene un grito sofocado seguido de esa frase tan, tan odiada que nos viene acompañando desde que teníamos 13 años: ¡No tengo nada que ponermeeeeee!!!!

Un momento, respira! Si! Tienes un vestido… No, pera… Tienes 3 candidatos que no te han visto en ninguna boda anterior!!! Milagro en el portal de Belén!. Un momento… Uno hay que descartarlo, por que te lo vió la prima de la que se casa (que está casada con el hermano de tu cuñada) en un bautizo, y es de un criticón!. Joer… Quedan dos. Te los pruebas pa´que den el visto buena tus compis –uno morado y otro rojo-, y por unanimidad gana el morado.

Si supieran que te lo compraste en el mercadillo por 15 euros, en un puesto con vestidos de fiesta de marca se les torcía hasta la campanilla…!

c)Los zapatos. Joder, vamos listas. Aún hace calor para zapato cerrado, y además, al vestido le pagan unas sandalias, pero no tienes ningunas en condiciones para ponerte. Y tú tiesa sin pelas!! Sales como una loca a recorrer todas las zapaterías de la ciudad, hasta encontrar unas sandalias preciosas que, milagritos de la vida moderna y del comercio injusto, cuestan 15 euros! Los miras y remiras por si tienen algún defecto. Te las pruebas (algo malo tienen que tener), pero nada de nada. Son perfectas (bueno, están un poquito grandes, pero si estudias la posición del pie cuidadosamente no se nota). No entro en mi de gozo!!

d)Jóder, y ahora queda el bolso. Ufff! Miras el armario y no ves nada que le vaya al conjunto. Intentas colar un bolso de mano normalito, pero la experta en protocolo de la oficina te lo desaconseja encarecidamente. Le sonríes amablemente, le das las gracias, y te vuelves con la mirada torcida porque acaba de joderte el invento. En fin: no te queda otra. Haces un llamamiento solidario a la gente que conoces pidiendo un bolso de fiesta prestado. Pero como se te olvida decir lo que estás buscando (y que no todo el mundo tiene el mismo gusto) te aparecen con una serie de “perlas” que parecen salidas de un ágape de la familia Adams o de una fiesta pirataaaa. Y tú allí con cara de felicidad y la mejor de tus sonrisas… “Ohhhh, qué bonito, pero qué pena! No le va al vestido… Uy, es precioso, pero no combina con los zapatos…”

Al final aparece tu mejor amiga, con toda su ilusión, con un bolsito sobre el que prefieres no opinar, le das un beso, le agradeces el detalle, y le das las gracias por salvarte la vida. Al día siguiente te vas al mercadillo, pobre como las ratas y desahuciada, y compras un bolso que parece dar el pego por 4 euros. Lo pones a prueba con la victim fashion de la oficina, y… ¡¡Prueba superada!!

e)Se acerca el día de la boda y empiezan a bajar las temperaturas alarmantemente… Joder, que más puede pasar? En fin... Cuando ya creías tenerlo controlado todo empieza la búsqueda de echarpe, chal, mantón, pashmina, chaquetita, pañuelo, o sucedáneo. Tu mejor amiga vuelve a aparecer de nuevo y te trae uno que no está nada mal. Pero solo hay un pequeño problema: que a ella le viene pequeño, y teniendo en cuenta que es casi 20 centimetros más baja que tú y que tiene la mitad de tu espalda, pues que os voy a contar, no? Le digo:

“Oye, me está pequeño”
“Pues si, la verdad es que me está chico a mi también.”
Y te quedas pensando: y no se te ha ocurrido antes lo de que yo abulto el doble que tú, huevo duro????

En fin. Finalmente, después de revisar todas las tiendas en las que puedes encontrar cacharros parecidos sin tener que empeñar una pierna, terminas tus compras en el corte chino. Un fantástico foulard que imita seda natural y que vuelve a pasar los controles de calidad pijos!!! Yupiiii!!

Ya lo tienes todo listo. Ahora solo falta hacer cuentas para soltar la pasta. Y empiezas a sondear entre amigos, compañeros y conocidos… Oye, tú cuando estás dando para las bodas? Y si vas solo? (por que voy yo sola, of course!)

- Yo doy 120 si vamos dos.
- Pues yo 150 0 170.
- Pero y si vais solas?
- No sé, yo daría 60 o 70, y va que corta.
- 60 o 70 no es demasiado poco en estos tiempos? (pregunto yo con ingenuidad de la verdadera) Yo había pensado en 100 o 120, no sé…
- Que no, mujer, que 70 van bien.
- Ok, graciassss!!

Me han convencido. Me daba palo soltar 100 euros, pero no me llegaba pa´los 120. Pero estos me han quitado rápidamente todo rastro de culpabilidad del cuerpo.

Hala, a tomar por saco! A ver si por lo menos me lo paso bien…

miércoles, 6 de enero de 2010

Sobre como sobrevivir a las invitaciones de boda (I)


Septiembre de 2009...

Querido diario:

Ha sido un día perfecto. Comidita en el campo con los colegas, un rato de risas y de charlas y baño en el río (si, esas cosas todavía se hacen en algunos sitios!). Vuelves a la civilización, y de pronto notas que te llega el sonido del móvil desde tu bolso. Te asomas para ver de quién se trata, y descubres que es una amiga de la que no sabes nada desde hace, por lo menos, dos años. En ese momento, la melodía de tu móvil deja de parecerse al sonido de un viejo teléfono y se convierte en la partitura de la ducha de psicosis: Ni-no-ni-no-niiiii-nooooooniiinoniiii!!

Descuelgas con la mano temblando y un tic nervioso en el ojo. Solo pueden ser dos cosas: o su hermana (que era tu mejor amiga) está embarazada, o….

(PAUSA INTERMINABLE)

¡Hooola!!
Hombreee, cuanto tiempo! ¿Cómo estás?
Bien, bien, y tú?
Pues bien también (y sin haberlo ensayado, me ha salido un pareado…En fin…) Qué, no me digas que tu hermana me va a hacer tita?
Siiii!
Hombre, qué bien!! (hago un esfuerzo para parecer realmente entusiasmada)
Es bromaaaaaaaaaa! Que me casooooo!!!!
ANDA, QUE BIÉN, MENUDA SORPRESA!!! (Aggg, será cabrona! casi me da un soponcio… Y yo que llevaba casi un año fardando de no tener ninguna boda a la vista en los próximos cinco años!)
Pues si, me caso dentro de 20 días!
Ah, vale! (Dentro de 20 días? Y he dicho cabrona? Me quedé corta!!! De donde ahorro yo ahora pa´hacer el regalo si el cerdito lo rompí pa´poder alimentarme de algo que no fueran macarrones la semana pasada? Y el vestido…? Y los zapatos…? Y el bolso…? Y… Y…? Ahhhhhhh!)
Tenemos que quedar para que te de la invitación. Por que vas a venir, verdad?
Hooombre… (Y qué puñetas me invento yo sobre la marcha pa´no ir? Aprieto los ojos y el entrecejo, pero ná, no se me ocurre nada convincente en dos segundos), pos claro que si, mujer, qué alegría!! (pero que hipócritas somos a veces las mujeres!).


En ese momento, mi mejor amiga, que está sentada a mi lado, me mira con cara de marciana. Cuando cuelgo, me dice: Pero si a ti no te gustan las bodas, porqué la felicitas? Joer, pues por que es lo que ella quiere, no le voy a dar el pésame! (aunque ganas no me faltan!).

En fin, que sin comerlo ni beberlo me veo citada para la entrega oficial de tarjetas. Que digo yo, podían enviarlas por correo electrónico, que por lo menos resultaría más rápido, barato y moderno, no? Bueno, al menos me invitaron a las tapitas. Algo es algo.

Y a todo esto, yo al novio lo he visto una vez! Eso si, inconfundible, porque Kojak tenía más pelo que él!Pero… Tengo que reconocer que hasta me lo pasé bien con ellos, porque en dos años han pasado muchas cosas y hay palique pa´entretenerse.

En fin. Ahora empieza lo más crudo...

domingo, 20 de septiembre de 2009

¿Maternidad o ironía?

... Me quedo con la ironía!

Hace dos días una de mis compañeras de trabajo tuvo a su primer hijo. Últimamente tengo la sensación de que la "fiebre de los bebés" se ha extendido por mi despacho... Hasta el punto de que se están "turnando" (qué fuerte, "osea", qué fuerte! Jajaja!) para aprovechar a la chica que cubrirá la baja maternal. Ya hay otra embarazada de cuatro meses que esperó a que ésta -la que acaba de dar a luz- estaviera más avanzada. Y tenemos a otras dos en lista de espera!!!!

Quedan dos (con intenciones, pero espero que a largo plazo), y yo, que soy la única que permanece en la resistencia a toda costa.

Ayer, estando en el hospital con ellas para visitar a la parturienta, escuché a la más joven decir (con cara de estar pensando que es como comprarse un helao´!)eso de: "Uyyyy, qué tierno, qué rico! Si es que te dan ganas de tener uno...!"

A mi se me torció la cara de susto como a Adam Sandler en "Little Nicky". Si la habéis visto, sabréis a que me refiero...Jajaja!

Me acordé inmediatamente de éste video, uno de mis favoritos del programa "Vaya semanita", de la televisión pública vasca. Tienen un sentido del humor increíble, buenos gags, usan la ironía a raudales y se ríen de todo -empezando por ellos mismos-. Al parecer, el sentido del humor en éste país existe más allá de Andalucía(aunque todo hay que decirlo, tenemos mucho salero!)(Y somos modestos, ya lo sé... Jajaja), a pesar de los tópicos.

Podéis seguir el programa a través del canal de "Paramount comedy".

Permitidme que sea un poco mordaz y me solidarice con la pareja protagonista. A veces miro a mi alrededor y me siento realmente así... Y aunque tengáis un instinto maternal/paternal cojonudo, tomadlo con sentido del humor y dejad que alguna pequeña sonrisa se os quede en la cara. Como dicen en mi tierra, estos vascos de Vaya Semanita "son un puntazo"!

Se trata de una parodia del programa de Iker Jiménez (Cuarto milenio)...

"El txoko del miedo: bebés"

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lunes, 5 de enero de 2009

Crónica de un resfriado anunciado



Llevo ya 12 largos días resfriada.. Digo largos, porque cuando te conviertes en algo parecido a un “cubo de residuos tóxicos con patas” los días se hacen eternos.. ¿O no?

En fin, ya pasé la primera etapa, la llamada fase “hija” en casa:

“Hija, tu me parece que tienes fiebre, eh? Te veo mala cara.. Toma,hija, échate la manta por encima.. Tú no estás para volver a tu casa en estas condiciones”

Y yo, que estoy deseando volver a mi madriguera después del empacho navideño (y digo empacho en todos los sentidos: de comida, de pseudo espíritu navideño y de familia… Arggg!), intento disimular la cara de zombie, y sorteo cada intento de mis padres de medirme la fiebre con la mano con la agilidad del mismísimo Keanu Reeves en Matrix mientras huyo:

“Que no, que no, mamá, que no tengo fiebre, lo que pasa es que no he dormido bien y tengo mal cuerpo, pero estoy estupenda” (la verdad es que me estoy muriendo casi con 39 de fiebre, pero aguanto como una campeona, lo que sea por escapar lo antes posible!)

Por fin consigo eludir la cuarentena y salgo camino a casa. Empieza la etapa “zombie”.

Por fortuna me acompaña mi pareja, la persona que mejor puede cuidarme, porque es un auténtico encanto. Y es que claro, en realidad estoy hecha unos zorros y necesito que alguien conduzca, me mime al llegar y me preparare una sopita caliente.

Después de dos días, finalmente se acerca el domingo y me doy cuenta de que sigo hecha una mierda, y de que al día siguiente tengo que trabajar, así que decido, por primera vez en mi vida, pedirme una baja. ¡Hala, ya puedo dejarme morir tranquila en casa!

Llamo al trabajo para avisar a mis compañeras, y empieza el pitorreo: “Claro, ¿cómo no te vas a poner mala con el escotazo que llevabas el día de la comida de navidad?”.

Y yo me río, mientas en realidad pienso para mis adentros: ¡qué graciosillas!.

Porque no veas la coña que hubo el susodicho día con mi escote.. Por un momento pensé que aparecería al día siguiente en la primera plana del periódico local, con la foto del presidente mirándome embobado las tetas mientras cogía un pincho de jamón. ¡Si hasta yo recuerdo el momento a cámara lenta, coño!

Y lo mejor de todo es que todo el mundo se dio cuenta en la mesa, así que podéis imaginaros el cachondeo que hubo a mi costa durante el resto del almuerzo.. ¡Y los días siguientes!

En fin, por lo general soy yo la que siempre está haciendo chistes y tomándole el pelo a alguien, así que tampoco está mal probar por una vez de mi propia medicina.

Bueno, el resto de la semana ya se puede imaginar, llena de morbo, vamos.

Los ingredientes principales para sobrevivir a un resfriado de los gordos son:

Un pijama calentito y horroroso, de ser posible puesto encima las 24 horas y con ositos. (Y si te pones una bufanda, mejor que mejor).
Sudar como una loca en la cama (y no precisamente por los motivos que yo desearía).
Dormir más horas que una marmota con narcolepsia.
Tomar muchos líquidos (aprovechando para saltarse la dieta: batidos, zumitos, yogur líquido y todo lo que apetezca, que pa´eso estamos malas!)
Tener un novio (o sucedáneo) maravilloso que te siga viendo preciosa (aunque pareces la versión gore de la terremoto de Alcorcón y tienes la nariz como una gamba) y que te cuide hasta “que te pongas buena”.
No ir a trabajar y no dar un palo al agua en toda la semana (este ingrediente se vuelve fundamental si realmente estás chunga o chungo), porque sudar provoca tos.

Si no se cumple el último requisito, resulta conveniente al menos no tener en casa (y si es que sí, también!) niños ni mascotas, porque en ese caso… ¡Olvídate de que alguien te cuide, o de cuidarte a ti misma, vas aviada!

En fin, yo ahora estoy empezando la fase de recuperación, la llamada fase “mimos”. Por fin te sientes con ganas de volver a sudar (por otras razones, se entiende.. Jeje!), y decides disfrutar los dos días que le quedan a la semana, mientras aprovechas para dejar que te sigan cuidando. ¡Ahora ya vuelves a parecer una persona, y no la prima fea del Gran Wyoming!

Lo peor: que el lunes ya no hay excusa para no volver al trabajo..

¡Que le vamos a hacer!

miércoles, 12 de noviembre de 2008

De las conversaciones con tu madre y otras cosas a las que sobrevivir...

El otro día, hablando por teléfono con mi madre manteníamos la misma conversación de siempre (recordáis lo del “día de la marmota” con Bill Murray? ¡Pues igual!):

Mamá: “¿Cómo estás, hija?
Yo: Bien, mamá, tirando..Y tú, ¿cómo sigues?
Mamá: Pues malísima.. El otro día tuvo que venir otra vez el médico a casa para que me pusieran un calmante..
Yo: Vaya por dios.. (A este paso la acabarán nombrando accionista mayoritaria del SAS!)
Mamá:¿Vienes a casa el fin de semana?
Yo: No, mamá, no me viene bien.. Tengo muchos gastos.. En fin..
Mamá: Bueno, pues cuídate, y no comas mucho.. Y ten cuidado, no le digas a nadie que vives sola.. (joder, ¿estarán ya sospechando algo los vecinos después de tres años?) Y no le abras la puerta a nadie que no conozcas!!
Yo: Si, ya.. que si.. (Mordiéndome la lengua para no ladrar…) Digo… que no, mamá!”

Madre mía (nunca mejor dicho!). He rebasado ya la treintena y mis padres todavía me siguen diciendo que no le abra la puerta a desconocidos.. ¿Pero que se creen, que tengo puesto un cartel en la puerta que dice “atención, desconocidos, llamen a esta puerta que les abriré rápida y gustosamente”?

Porque vamos a ver, ¿qué esperan? ¿Que haga como en el cuento del “los cabritillos y el lobo”? Claro, claro.. Imaginemos la conversación:

Llaman a la puerta:

“Toc toc” (vale, en estos tiempos más bien sería “ding dong”)
Yo: ¿quién es?
Desconocido: Hola, señora, soy un desconocido con aviesas intenciones..
Yo (que voy y me creo que “aviesas intenciones” es el nombre de colección de cine de terror):
A ver, enséñeme la patita por debajo de la puerta!

No te jode! Como si de verdad pudiera pasarla por debajo… La patita, oiga! No seamos malpensados, que el pobre no quiere pasarla por debajo de la puerta... obviamente!

Bueno, aunque tratándose de mi puerta igual la cuela, porque tuvimos que hacer un trabajo caserillo para que cerrara al instalar el parquet y el tío de la compra me la pasa por debajo cuando no estoy..

En fin, que digo yo que tampoco habrá tantos desconocidos interesados en llamar a mi puerta, y menos con malas intenciones…Porque la verdad, no me imagino al violador de turno (al que le toque ese día, claro) en la esquina de mi calle pensando:

“Pito, pito, gorgorito.. ¿A qué piso llamamos hoy? A este no, que tiene ascensor y no mola.. A este tampoco que son solo dos pisos… ¿Y que tal este? Hooombre, magnífico! Un quinto sin ascensor!! Justo lo que estaba buscando para hacer un poco de “calentamiento” antes de entrar en materia!”

Claro, claro.. Y si encima eres la doble de Natalie Portman (la doble de grande, claro!) lo tienes todo ganado. Irá a por mi, seguro, que para eso vivo en el quinto, y no a por el vejestorio de la primera puerta, que para eso la mía es la última del pasillo...

Dios mío, qué duro esto de ser tan bella, joven y atractiva.. ¡Nunca podréis entenderlo!

En fin, y dejando la ironía a un lado, estaba recordando que el otro día me llegó a mi correo una lista de esas en las que te dicen los riesgos que corres y te aconsejan lo que debes hacer si eres mujer y quieres evitar que te violen o asalten. Veamos:

El pelo largo o con cola de caballo puede servirles para sujetarte.. Una nueva razón más para seguir llevándolo corto! (aunque claro, luego los que sí quieres que te metan mano te dicen eso de “que pena que lleves el pelo tan corto, con el morbo que da que lo llevéis largo cuando se está echando un polvo”. No te jode! ¿Me meto yo con el morbo que puede dar que tú tengas otra cosa más larga, bonito..?)

Llevar ropa fácil de arrancar es una tentación para ellos.. Conmigo nunca lo tendrían fácil, la llevo tan prieta que no podrían ni con mi ayuda!
Ah! También vale lo de ir hablando por el móvil, llevar unos cascos o ir pensando en las musarañas.. Nada, nada, habrá que ir por la calle en plan “Lara Croft, (pero no tan buenorra, joder!) (behh,.. Esto último no me costará mucho trabajo, la verdad) atenta y con cara de mala hostia, a lo Condolezza Rice”

Las peores horas del día son entre las 5:30 y las 8:30 y después de las 22:30.. ¿Pero eso no es lo mismo? ¿No sería preferible decir entre las 22:30 y las 8:30?..
Un momento… Pero si yo salgo para el trabajo a las 7:55 todos los días!! Estoy en peligro durante los 200 metros que recorro para llegar al curro de lunes a viernes!!! Así dicen lo de que trabajar puede ser malo para la salud, ahora lo comprendo.. No volveré a mirar al vecino que me cruzo todas las mañanas de la misma manera.. Igual lo de las muletas es mentira y es el típico truco de psicópata para engatusarme!

Suelen acechar en lugares oscuros donde poder ocultarse, pero al parecer, si luchas y te resistes durante más de dos minutos pierden el interés por ti.. Pues nada, nada, habrá que apuntarse a clases de capoeira por lo menos!

Es menos posible que te ataquen si llevas un objeto largo y contundente con el que puedas defenderte a distancia (así que lo siento chicas, no valen las llaves!). Jóder, ¿y qué solución le buscamos a esto? ¿echamos siempre encima el paraguas de Mary Poppins?

Si te sigue alguien sospechoso o se te acerca alguien rarito, mírale a la cara y pregúntale algo tipo “¿perdona, qué hora es?”. Se supone que tendrá miedo de que puedas reconocerle y seguramente desista.. Claro está, que yo me pensaría lo de preguntarle la hora si le veo pinta de psicópata, que a esos les da igual.. Total, si piensan dejarte como a un pavo en acción de gracias!

Si el tío en cuestión te sujeta sin que lo esperes, grita! Se dice que a la mayoría les entra “canguele” a la hora de atacar a una mujer que demuestre que sabe defenderse.. Pero claro, ya sabes que se comenta que eso de “socorro, socorro!” no suele funcionar, así que grita “fuego, fuego!!”, que ya verás como bajan todos los vecinos de la zona rápido y cagando leches..

Estate siempre atenta a tu instinto…Que ya lo dice la sabiduría popular, más vale pensar mal que bien. Y recuerda, como dijo un sabio y viejo amigo mío, “no por cruzar los cinco metros de distancia hasta la acera de enfrente lograrás que tu atacante piense que has desaparecido, que la visión periférica da para mucho”.

En fin, tomaos en serio estos consejos, porque tiene pinta de que deben funcionar. Yo solo quería dejarlos caer tratando de usar un poco el sentido del humor, pero os aseguro que los tomo muy, muy en cuenta.. No pienso volver a casa después de las 22:25 en una temporadita..!!! (No me lo creo ni yo!).