sábado, 10 de enero de 2009

Las invasiones bárbaras


Acabo de ver la película que cierra la trilogía del director canadiense Denys Arcand, “La edad de la ignorancia”.

El realizador hace un guiño al espectador incluyendo como personaje de aparente paso casual al protagonista de las dos primeras partes –Rémy-, contándonos algo sobre su vida de lo que no habíamos sido totalmente conscientes en la segunda película.

Aunque esta ha sido la que menos me ha gustado de la trilogía, debo valorar la presencia de una crítica abierta y directa al mundo occidental, a un sistema político y social absurdo, inútil y lleno de incongruencias (fiel reflejo de cualquier gobierno del norte actual) y a un estilo de vida triste y vacío que no nos satisface como individuos, y que con frecuencia nos hace absurdamente infelices.

De entre las tres me quedo con la segunda, “Las invasiones bárbaras” (por cierto, el argumento no tiene que ver con el título), ganadora del oscar como mejor película extranjera en 2004. Merece la pena sentarse un rato delante del televisor para verla, reír un poco, e incluso emocionarse. Eso si, sin prisas, porque se trata de una historia lenta, al igual que las otras dos.

La trilogía, por si a alguien le apetece seguirla, se abre con “El declive del imperio americano” (1986), otra historia llena de ironía, sarcasmo, y sinceridad.

jueves, 8 de enero de 2009

Superar una pérdida emocional (II)


Hoy toca seguir con la lista de consejos "prácticos" que pueden servirnos para superar una pérdida o para avanzar en una etapa de tristeza:

6.Busca al menos una persona de confianza, y, de ser posible, dos o tres, con quienes puedas hablar, llorar o desahogarte. No se trata de convertirles en “mártires” que soporten tu dolor, sino de buscar en ellos apoyo, comprensión y un oído atento. Mejor aún si son de mayor edad que tú, o si han pasado por una vivencia parecida a la tuya. Su experiencia te servirá de guía.

7.Busca la forma de expresar tus emociones también a través de otras vías. Engánchate a alguna actividad artística, aunque no lo hayas hecho nunca antes (crear música, cantar, pintar, esculpir, etc.), lee libros de autoayuda o que hablen de experiencias parecidas a la tuya, escribe… Puede ser realmente ideal llevar adelante un diario personal, o un blog que te sirva para expresarte y para compartir tu vivencia con otras personas a las que no conoces.

8.Márcate pequeñas “metas temporales” en relación a la otra persona, mejor si no usas fechas ni te planteas plazos muy grandes al inicio. Evita repetirte o imponerte continuamente los “no debo volver a verle nunca más”, “no debo hablar con él/ella al menos en un año”, etc., si esto realmente te produce ansiedad.
Una parte de ti ya es consciente de que esto es necesario, pero otra parte tal vez necesitará sentir que hace las cosas poco a poco (“No hablaré con él/ella hasta febrero”. En febrero, plantéate “hasta Semana Santa”, luego “hasta el verano”, y así sucesivamente..). Establecer estas metas a corto o medio plazo te ayudará a ser más firme si no te ves con fuerza para ser totalmente drástico/a de una vez.

9.No le llames, evita cruzarte continuamente con la otra persona en lugares comunes o encontrarte con él/ella en algún chat. Estas decisiones solo alargarán el proceso de duelo para ti.

10.Cuando hayan transcurrido las primeras semanas de inactividad comenzarás a tener algo de fuerza para plantearte realizar actividades. En cuanto puedas, oblígate a realizar ejercicio físico, porque este hace que nuestro cuerpo libere endorfinas (son las llamadas "hormonas de la felicidad", pequeñas proteínas que rebajan la ansiedad y que estimulan en nosotros sensaciones de bienestar y de felicidad). Además, el deporte y la actividad nos ayudan a liberar y canalizar adecuadamente sentimientos y emociones.

• Si eres una persona activa, elige un tipo de actividad que responda a tu necesidad en ese momento: grupal si necesitas estar con gente (fútbol, tenis..), o individual si necesitas estar solo/a al principio (Boxeo, natación, ciclismo..)
• Si eres una persona tranquila, del tipo que “huye” del ejercicio físico intenso, tienes igualmente dos opciones: grupal (senderismo en grupo, baile, yoga...) e individual (pasear en bicicleta, caminar a solas...)

Ah! Algo importante.. Enfoca estos consejos con la misma energía y optimismo con los que yo he intentado plasmarlos!

Continuará...

Buenas noches, mundo!!!

miércoles, 7 de enero de 2009

Auguri!


Hoy es tu cumpleaños. Es uno de esos días, cuando todo parece ir mejor, en los que una fecha o un aniversario concreto lo joden todo un poco..

Por fortuna estaba avisada de que hoy sería un día malo, cosa que me ha servido para hacerlo un poquito más fácil.

Como no tengo la menor intención de ponerme en contacto contigo (¡olé mis ovarios!!!), aprovecho las páginas de mi blog para dejar una felicitación que, paradójicamente, soy consciente de que nunca te llegará.

De todas formas, tampoco es tan importante, ¿verdad? Siempre has dicho que no celebrabas tu cumpleaños (tú y tus rollos "espirituales-anti paganos"), y, de hecho, jamás en todos estos años te has preocupado de saber cuando era el mio (salvo, claro está, cuando comprendiste que lo que realmente me importaba era el hecho de que tuvieras una excusa por la que acordarte de mi..En ese momento te dije que ya era demasiado tarde, y que no necesitaba que hicieras ningún esfuerzo).

La verdad es que no resulta muy habitual que nuestro mejor amigo jamás nos haya preguntado cuando era nuestro cumpleaños después de años de amistad. Y vale, puede que en la relación entre colegas (tío-tío) sea un poco más normal, pero cuando hay mujeres de por medio estas cosas suelen convertirse en pequeños detalles para no olvidar.

Qué le vamos a hacer, si a las mujeres nos educan para ser "bichos sociales perfectos.."

Eso si, tú recibías mis felicitaciones con la espalda bien ancha, que para eso los seres humanos somos contradictorios e hipócritas hasta más no poder.

Al final, en cierto sentido, estoy siendo débil y te estoy diciendo en voz alta que aún eres importante para mi. Pero por otra parte, me queda el enorme consuelo de pensar que puedo estar gritando a pleno pulmón y que, a pesar de ello, tú no estás ahí para escucharlo.

Me has perdido, y probablemente te encontrarás solo. Yo también te he perdido, pero en mi caso ha sido una elección, porque necesitaba soltar lastre para seguir adelante. En eso te habías convertido para mi, en un peso que no me dejaba avanzar, y por eso no podía dejarme hundir contigo.

Lo siento, peor aún me queda un poco de rabia para echarte en cara de cuando en cuando.

Comunque, buon compleanno!

Ti voglio bene.

martes, 6 de enero de 2009

Consejos para superar una ruptura (parte I)


Hoy toca la primera -de varias partes- de una lista de consejos (fruto de la experiencia personal y profesional) que pueden sernos de utilidad a la hora de superar una ruptura o una pérdida (y el consiguiente proceso de duelo):


1. Al principio el ánimo seguramente te pedirá pasar muchas horas en la cama, o en el sofá. Permítete esta rutina durante unos días, incluso durante un par de semanas si lo necesitas... Pasado este tiempo imponte la obligación de hacer actividad y de salir a ratos cada vez mayores, porque si dejas demasiado espacio a la apatía y a la tristeza en tu vida luego te costará un mundo sobreponerte a ellas.

2.Concédete el derecho a sentirte triste o enfadado/a cuando lo necesites. No necesitas fingir que eres fuerte y que las cosas no te afectan. Tal vez tú mismo/a puedas pensar erróneamente que es así al inicio, durante la etapa de choque, pero tarde o temprano los sentimientos harán su aparición y necesitarás afrontarlos y expresarlos adecuadamente.

3.Evita conductas autodestructivas, y hacerte daño física o psicológicamente a ti mismo/a o a las personas que te rodean. Cuando suceda sin que puedas evitarlo, razona el porqué de lo sucedido contigo mismo y busca una solución para que no vuelva a pasar. Explica a los demás que sientes impotencia, rabia y dolor, y que no va dirigida a ellos, aunque en ocasiones no puedas controlarlas. Pídeles que sean un poco más pacientes de lo habitual contigo.

4.Concédete el derecho a llorar, seas hombre o mujer, porque las lágrimas que no se derraman son dolor que permanece dentro de nosotros sin liberarse.

5.Permítete gritar cuando lo necesites. Busca un lugar apartado, al aire libre, en el que puedas desahogarte en soledad vaciando tus pulmones. Plantéate alternativas para liberar de forma adecuada la rabia a través de tu voz cuando la sientas, sin que suponga descargarla con las personas que te rodean. Eso te haría sentir peor a posteriori.

lunes, 5 de enero de 2009

Falling slowly


Ya estoy por aquí otra vez.. La tercera vez el mismo día, ¡qué plasta!

Que nadie se asuste, no pretendo provocaros una sobredosis con mi blog, los próximos días seguramente serán más tranquilos.

En fin, solo quería avisar de que dejé el enlace del video de "Falling slowly" de la irlandesa "Once" (una estupenda y atípica historia de amor disfrazada de musical, tan independiente como inusual) en mi perfil,en un pequeño arranque de melancolía.

Vale la pena ver la película y escuchar su banda sonora, siempre y cuando no esperéis una historia de amor convencional.. ¡Y que conste que no es tan triste como parece a simple vista!

El mundo en miniatura


Si la población de la Tierra fuese reducida a un pueblo de solamente 100 personas ¿Que aspecto tendría ese diminuto y diverso pueblo? Eso es lo que Phillip M. Harter, un doctor de la Universidad de Medicina de Stanford, intentó imaginarse, y ésto es lo que encontró:

57 serían asiáticos.

21 serían europeos.

14 serían del hemisferio oeste.

8 serían africanos.

52 serían mujeres.

48 serían hombres.

70 serían no-blancos.

30 serían blancos.

70 serían no-cristianos.

30 serían cristianos.

89 serían heterosexuales.

11 serían homosexuales.

6 tendrían el 59% de la riqueza del mundo.

80 vivirían en casas deficientes.

70 no sabrían leer.

50 sufrirían malnutrición.

1 estaría cerca de morir.

1 estaría embarazada.

1 tendría educación escolar.

1 tendría un ordenador.


Piensa de esta manera. Si vives en una buena casa, tienes comida en abundancia y sabes leer, eres miembro de un muy selecto grupo. Y si además tienes un ordenador, estás entre la élite.

Si te despertaste esta mañana con más salud que enfermedad… eres más afortunado que el millón de aquellos que no sobrevivirán esta semana.

Si nunca has experimentado el peligro de una batalla, la soledad del encarcelamiento, la agonía e la tortura, o las punzadas que da el hambre… Vas por delante de 500 millones de personas en el mundo.

Si puedes asistir a una misa sin miedo al acoso, arresto, tortura, o muerte… eres afortunado, más de tres billones de personas en el mundo no pueden.

Si tienes comida en el frigorífico, ropa en tu armario, un techo sobre tu cabeza y un sitio para dormir… eres más rico que el 75% de este planeta.

Si tienes dinero en el banco, en tu cartera, y dejas propina en algún plato… estás entre el 8% de la cima de la riqueza del mundo.

Si tus padres están todavía vivos y todavía casados, no es lo más frecuente.

Si puedes leer este mensaje, eres más afortunado que mas de 2 billones de personas en el mundo que no saben leer.


¿Dá que pensar, verdad?

Podéis consultar los datos a través de una presentación flash en la página web del proyecto, pegando el siguiente enlace en la barra de direcciones de vuestro explorador (lo siento, pero no funcionaba la opción para insertar enlace):

http://www.miniature-earth.com/

Crónica de un resfriado anunciado



Llevo ya 12 largos días resfriada.. Digo largos, porque cuando te conviertes en algo parecido a un “cubo de residuos tóxicos con patas” los días se hacen eternos.. ¿O no?

En fin, ya pasé la primera etapa, la llamada fase “hija” en casa:

“Hija, tu me parece que tienes fiebre, eh? Te veo mala cara.. Toma,hija, échate la manta por encima.. Tú no estás para volver a tu casa en estas condiciones”

Y yo, que estoy deseando volver a mi madriguera después del empacho navideño (y digo empacho en todos los sentidos: de comida, de pseudo espíritu navideño y de familia… Arggg!), intento disimular la cara de zombie, y sorteo cada intento de mis padres de medirme la fiebre con la mano con la agilidad del mismísimo Keanu Reeves en Matrix mientras huyo:

“Que no, que no, mamá, que no tengo fiebre, lo que pasa es que no he dormido bien y tengo mal cuerpo, pero estoy estupenda” (la verdad es que me estoy muriendo casi con 39 de fiebre, pero aguanto como una campeona, lo que sea por escapar lo antes posible!)

Por fin consigo eludir la cuarentena y salgo camino a casa. Empieza la etapa “zombie”.

Por fortuna me acompaña mi pareja, la persona que mejor puede cuidarme, porque es un auténtico encanto. Y es que claro, en realidad estoy hecha unos zorros y necesito que alguien conduzca, me mime al llegar y me preparare una sopita caliente.

Después de dos días, finalmente se acerca el domingo y me doy cuenta de que sigo hecha una mierda, y de que al día siguiente tengo que trabajar, así que decido, por primera vez en mi vida, pedirme una baja. ¡Hala, ya puedo dejarme morir tranquila en casa!

Llamo al trabajo para avisar a mis compañeras, y empieza el pitorreo: “Claro, ¿cómo no te vas a poner mala con el escotazo que llevabas el día de la comida de navidad?”.

Y yo me río, mientas en realidad pienso para mis adentros: ¡qué graciosillas!.

Porque no veas la coña que hubo el susodicho día con mi escote.. Por un momento pensé que aparecería al día siguiente en la primera plana del periódico local, con la foto del presidente mirándome embobado las tetas mientras cogía un pincho de jamón. ¡Si hasta yo recuerdo el momento a cámara lenta, coño!

Y lo mejor de todo es que todo el mundo se dio cuenta en la mesa, así que podéis imaginaros el cachondeo que hubo a mi costa durante el resto del almuerzo.. ¡Y los días siguientes!

En fin, por lo general soy yo la que siempre está haciendo chistes y tomándole el pelo a alguien, así que tampoco está mal probar por una vez de mi propia medicina.

Bueno, el resto de la semana ya se puede imaginar, llena de morbo, vamos.

Los ingredientes principales para sobrevivir a un resfriado de los gordos son:

Un pijama calentito y horroroso, de ser posible puesto encima las 24 horas y con ositos. (Y si te pones una bufanda, mejor que mejor).
Sudar como una loca en la cama (y no precisamente por los motivos que yo desearía).
Dormir más horas que una marmota con narcolepsia.
Tomar muchos líquidos (aprovechando para saltarse la dieta: batidos, zumitos, yogur líquido y todo lo que apetezca, que pa´eso estamos malas!)
Tener un novio (o sucedáneo) maravilloso que te siga viendo preciosa (aunque pareces la versión gore de la terremoto de Alcorcón y tienes la nariz como una gamba) y que te cuide hasta “que te pongas buena”.
No ir a trabajar y no dar un palo al agua en toda la semana (este ingrediente se vuelve fundamental si realmente estás chunga o chungo), porque sudar provoca tos.

Si no se cumple el último requisito, resulta conveniente al menos no tener en casa (y si es que sí, también!) niños ni mascotas, porque en ese caso… ¡Olvídate de que alguien te cuide, o de cuidarte a ti misma, vas aviada!

En fin, yo ahora estoy empezando la fase de recuperación, la llamada fase “mimos”. Por fin te sientes con ganas de volver a sudar (por otras razones, se entiende.. Jeje!), y decides disfrutar los dos días que le quedan a la semana, mientras aprovechas para dejar que te sigan cuidando. ¡Ahora ya vuelves a parecer una persona, y no la prima fea del Gran Wyoming!

Lo peor: que el lunes ya no hay excusa para no volver al trabajo..

¡Que le vamos a hacer!