martes, 4 de mayo de 2010

Darse cuenta


Me levanto una mañana,
salgo de mi casa,
hay un pozo en la vereda,
no lo veo,
y me caigo en él.

Día siguiente...
salgo de mi casa,
me olvido que hay un pozo en la vereda,
y vuelvo a caer en él.

Tercer día,
salgo de mi casa tratando de acordarme
que hay un pozo en la vereda,
sin embargo
no lo recuerdo,
y caigo en él.

Cuarto día,
salgo de mi casa tratando de acordarme
del pozo en la vereda,
lo recuerdo,
y a pesar de eso,
no veo el pozo
y caigo en él.

Quinto día,
salgo de mi casa,
recuerdo que tengo que tener presente
el pozo en la vereda
y camino mirando el piso,
y lo veo
y a pesar de verlo,
caigo en él.

Sexto día,
salgo de mi casa,
recuerdo el pozo en la vereda,
voy buscándolo con la vista,
lo veo,
intento saltarlo,
pero caigo en él.

Séptimo día,
salgo de mi casa
veo el pozo,
tomo carrera,
salto,
rozo con la puntas de mis pies el borde del otro lado,
pero no es suficiente y caigo en él.

Octavo día,
salgo de mi casa,
veo el pozo,
tomo carrera,
salto,
llego al otro lado!
Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido,
que festejo dando saltos de alegría...
y al hacerlo, caigo otra vez en el pozo.

Noveno día,
salgo de mi casa,
veo el pozo,
tomo carrera,
lo salto,
y sigo mi camino.

Décimo día,
me doy cuenta
recién hoy
que es más cómodo
caminar...
por la vereda de enfrente."


"Cuentos para pensar", de Jorge Bucay.

3 comentarios:

Serena dijo...

Si sigues pudiendo caerte de nuevo, eso significa que, a pesar del guarrazo, has conseguido levantarte, vivir tu día y volver a casa. ¿No?

Pero, sí, yo estaba pensando: "so garrulo!!! Vete por otro lado, si seremos cabezones!!"

un beso

PD. A mí me salen arruguitas alrededor de los labios al sonreír, pero no es por los años. Así que, insisto, la sonrisa no la envejece el tiempo... son otras cosas.

noctambula46 dijo...

Precioso cuento de Bucay que demuestra lo cabezones y ciegos que podemos ser a veces los humanos.Tropezar y caer no es malo, siempre que podamos levantarnos y rectificar antes de rompernos la cabeza.Un abrazo.

Anónimo dijo...

Ojo con la otra vereda, no vaya también a tener un pozo.
Cuesta a veces dejar un camino de lado, cuando ha sido tu camino durante tanto tiempo. Imagino que a veces, es inevitable.
Muchos abrazos mAli.
pd: No son arrugas lo de las sonrisas, son líneas de expresión.
Besos también.
Q