martes, 4 de agosto de 2009

Complicaciones...

Dejamos las cosas en el hotel y salimos para dar un paseo y conocer la cercana abadía por la que aquel pueblecito era conocido en todo el país.

Durante la visita escuchamos los ensayos de una orquesta de cuerda que tocaba algunas partituras clásicas, desconocidas para nosotros. Aquel lugar parecía mágico, y sentí como el dulce sonido de los violines me envolvía y me transportaba a otra época. Todos estuvimos de acuerdo a la hora de decidir que el concierto, previsto para esa noche, valdría la pena.

Regresamos a nuestro pequeño hotel para cenar y cambiarnos de ropa, y volvimos hasta la abadía un rato antes de que comenzara. Durante el camino, cansada ya de esperar y con la certeza de que, de nuevo, evitarías hablar sobre el tema, decidí planteártelo.

Permanecimos a solas durante unos minutos, apoyados en un viejo muro, bajo la luz del atardecer, mientras los demás entraban para buscar un sitio privilegiado desde el que disfrutar de la música.

Te pregunté a bocajarro - ¿Por qué no me enviaste la carta…? Estuve esperando hasta el último momento.
-Porque cambié de opinión- Respondiste, con el cuerpo tenso por mi pregunta, pero la voz tranquila y controlada, como de costumbre.
- ¿Y por qué cambiaste de opinión?

Y de nuevo, vacilación, duda, y silencio por toda respuesta.

Creo que en aquel momento debí mirarte con los ojos rebosantes de tristeza y decepción, porque no consentiste en dejarme sola aunque te lo pidiera. Te miré durante unos segundos, que se hicieron eternos, observando llena de dolor la angustia que delataba tu garganta al tragar y tu respiración fuerte y agitada, presagio de que, sin lugar a dudas, no hablarías. Al menos en aquel momento.

Volví a pedirte que entraras para reunirte con nuestros amigos y me dejaras a solas. Estaba llena de rabia y necesitaba descargarla, pero no hubo forma de alejarte de mi. Aún ahora me pregunto por qué lo hiciste. ¿Te sentías culpable por que me estabas viendo sufrir? Quién sabe...

Finalmente entramos en la sala donde tenía lugar el concierto y nos sentamos. Inmediatamente, con la certeza de que no me seguirías, me alcé de mi asiento y salí fuera, buscando el aire que faltaba en mis pulmones.

Entré nuevamente antes de que comenzara el concierto, y tú, en tono casual, con una sonrisa, me dijiste –Una señora ha querido sentarse en tu asiento y le he dicho que estaba ocupado-.
-Ah, pues podías haberle dicho que se sentara. Igual así habrías tenido la oportunidad de conocer a alguien interesante, ¿no?- Respondí yo, con una sonrisa en la cara también amable, aunque irónica.
- ¿Por qué tienes que usar el sarcasmo de esa forma?-
-¿Sarcasmo? ¿Quién ha usado el sarcasmo? ¿Has buscado alguna vez lo que significa la palabra “sarcasmo” en el diccionario?

Me miraste con los ojos entrecerrados, claramente irritado, como nunca te había visto. No respondiste a mi pregunta.

-El sarcasmo es una burla cruel. ¿Quieres explicarme donde está la burla cruel en lo que te he dicho? Porque si de verdad es así yo no lo veo- (ni la veía entonces, ni la veo ahora. Yo sentí que hablaba con ironía y con amargura, no con sarcasmo).

No me respondiste. La música empezó a sonar y permanecimos en silencio durante el resto de aquel magnifico concierto que logró emocionarme, a pesar de todo, a pesar de ti. Elegí mi castigo, aunque de forma no consciente, porque no te miré ni te dirigí la palabra hasta que llegó a su fin.

Al salir, decidiste permanecer rezagado, fotografiando las estrellas de un cielo abierto y espléndido como no veíamos desde hacia años. Llegamos al hotel y yo me quedé un rato a solas, junto al río que rodeaba aquel apacible pueblecito, percibiendo apenas el suave movimiento del agua que me engañaba con su aparente quietud, en la oscuridad de la noche.

Cuando subí a la habitación descubrí que habías apagado la luz, dispuesto a zanjar el tema con un largo sueño.

Juro que lo intenté. Me mordí la lengua con todas mis fuerzas, y me giré dispuesta a dormir en un ángulo de la cama. Pero después de un largo rato, de nuevo, mi impulsividad me llevó a hablar… Repentinamente, sin pensarlo, me incorporé bruscamente en la cama, llena de rabia, y exclamé:

- Esta vez no me da la gana de que vuelvas a salirte con la tuya. Me debes una explicación.

Primero me dijiste que no habías sido totalmente honesto conmigo. Yo te dije que todo había quedado claro, pero tuviste que insistir, para luego no explicarme nada. Cuando me dijiste que habías pensado en escribir una carta pensé que era una idea estupenda, aunque no le di demasiado crédito. Hasta que me dijiste que la estabas escribiendo. Entonces pensé: ¿será posible que de verdad sea capaz de hacer este gran esfuerzo por mí y enviármela? Cuando me enviaste aquel mensaje diciéndome que estaba terminada, y que me la harías llegar antes de que nos viéramos, comencé a creerlo de verdad. Estuve tranquila durante los primeros días, hasta que se acercó el momento de tu partida y fui consciente de que al final volverías a fallarme. –
- ¿Por qué eres tan dura conmigo?- Exclamaste, interrumpiendo mi intenso discurso.
- ¿Y tú no lo has sido conmigo? ¿Puedes imaginar ni siquiera de lejos la desilusión y la tristeza tan profunda que sentí cuando me di cuenta de que te habías marchado y no me la habías enviado? ¿Puedes siquiera imaginar lo mucho que lloré? (En aquel momento noté como tu rostro se contraía levemente a través de la penumbra que envolvía la habitación) Y te juro que no esperaba nada del contenido, no pensaba que fuese nada realmente importante. No esperaba nada de ti como hombre en esta ocasión, me fallaste como persona y como amigo.
- ¿Pero por qué eres tan dura conmigo?- De nuevo, la misma pregunta –Si no esperabas nada, porqué actúas así?-
- Porque me lo habías prometido, porque lloré como una niña, porque confié en tu palabra, porque me daba igual lo que sea que tuvieras que decirme… Me lo habías prometido y me hiciste sufrir.
–Has dicho que el contenido no era importante, y de todas formas no respondía a todas tus preguntas. ¿Qué importancia tiene ahora todo lo demás que hubiera escrito en ella?-.


Respiré hondo y logré mantenerme serena, a pesar de que tu respuesta me parecía absurda.

- ¿Mattia, alguna vez has probado a ponerte en mi lugar, has pensado como podría sentirme yo?-
- Siempre lo hago, con todos-
- Pues entonces prefiero pensar que no me conoces tan bien como crees, ¿sabes?. Lo prefiero a pensar que eras consciente de que me estabas haciendo daño, y a que a pesar de ello, te dio igual-.

Permaneciste callado durante un rato, y yo decidí callarme también, tras haber soltado toda la tristeza y la amargura que llevaba dentro.
Durante la siguiente interminable hora volvió a comenzar la peculiar coreografía de respiraciones, silencio y dolor físico que muestras cuando tratas de decirme algo que consideras importante, algo que pueda mostrarte frágil.
Yo ya había conseguido recuperar el control, y estaba dispuesta a conciliar el sueño tras decidir otorgarte el margen que mi cansancio fuese capaz de soportar, así que cerré los labios y los ojos y callé.
Cogiste mis manos con fuerza, tan cerca de mí que dolía, y apoyaste el rostro, los labios y tu pelo en ellas mil veces, tocándolas una y otra vez. Parecías observar mis dedos en la oscuridad, acariciándolos sin descanso, girándote otras tantas veces entre los pliegues de mi cuerpo encogido, como un niño pequeño que buscara cobijarse en él.
Cuando la calma y el sueño empezaban a invadirme llegó la sorpresa. La voz salió desde tu garganta clara, neutra y profunda, cuando ya no la esperaba, aunque denotando ese control tan claro, que cada vez voy odiando más en ti:

- En varias ocasiones he pensado que lo que sentía por ti iba más allá de la amistad (Jamás serías capaz de reconocer más de eso, ahora lo sé, estás muerto de miedo). Pero a veces eres demasiado distante… (silencio)… A veces percibo demasiada amargura en ti (¿dios, no la voy a sentir a tu lado?). Una vez conocí a una persona como tú… (No le dejé continuar, porque en ese momento rompí a llorar con el alma asomada en mis ojos).
Eres demasiado complicada… (silencio)… Y te gusta hablar demasiado sobre las cosas… (silencio)… Y hay demasiada gente. (Mil veces me habré arrepentido por no preguntarle sobre esta última frase. Pero, llena de cobardía, no fui capaz de decir o preguntar nada al respecto).
Podrías encontrar a una persona que no te haga sufrir, una persona con la que te sientas bien, a la que no le disguste hablar…-

Por fín habías reconocido, aunque con condiciones, que sentías algo por mi, pero acto seguido habías dejado, más claras aún, todas aquellas razones por las que no debías estar conmigo.

Durante la siguiente media hora lloré sin descanso, con la sien apoyada en tu pecho, notando como mis lágrimas cálidas, que fluían sin detenerse, caían una a una sobre tu piel. Pero no podía parar. Sentía que, de nuevo, te había dado la razón, y que yo sola, con la tristeza, la decepción y la amargura que tantas veces te he mostrado había logrado que sintieras miedo de rendirte ante mí. Sentía que decías la verdad y que yo, con todas esas verdades como puños que estabas dejando salir, había conseguido alejarte de mí. Y tú lograste decirlo sin asomo de ironía o de sarcasmo, aunque percibiera en ello un intento de darme demasiadas razones, tal vez más de las necesarias.

Y jóder, como dolió escucharte…

Me mantuviste abrazada, con fuerza, acariciándome el pelo sin descanso, sin darme tregua. Cuando fui capaz de detener el llanto respiré hondo y te dije:

-Yo no soy así… No soy así con nadie, solo contigo. Es cierto que puedo parecerte complicada, pero no soy distante, jamás lo he sido y no lo soy. Cada minuto que he pasado aparentando ignorarte era un minuto en el que te convertía en el centro de todos mis sentidos. Sufría tanto pensando que no sentías nada por mí, que mi intuición me engañaba...–

Permaneciste callado, atento a mis palabras, mientras la embriaguez y la calma producto del llanto me llevaban a decirte de nuevo todo lo que me gustaba de ti, tal vez en un intento de mostrarte que la verdadera mAlice, detrás de la máscara con la que decidió protegerse de ti, ha sido siempre todo lo dulce y tierna que tú has visto tantas otras veces.

Porque si no la hubieras visto, no estaríamos aquí.

Nunca llegaré a saber si también tú lloraste en silencio en la oscuridad de aquella habitación. Pero lo que si sé con certeza, es que me abrazaste y me acariciaste con ternura y con amor, a pesar de mi rabia. Tal vez con demasiado amor…

Pero es que también tú eres demasiado complicado.

11 comentarios:

Serena dijo...

JAAAA!!!! QUIÉN TENÍA RAZÓN???!!!

Ejem, perdón, perdón. Menos mal que el gesto no me lo has visto (a mí hno le pone malo).

En fin, qué intenso... pero estaba claro. Este chico ha estado, y seguramente sigue estando, coladísimo por ti. Lo frenan muchas cosas, cosas que ya sabíamos.

Pero dices que lo detuviste cuando habló sobre alguien que conoció... puff, qué mal, no? Y luego, aunque la idea de en esta cama somos multitud no necesite explicación, por qué él te dice que puedes "encontrar" a una persona que bla bla? Te ve en busca de ello o qué?

Y sí... es sarcasmo. Dentro del contexto en que dijiste esa frase, para él fue cruel. Porque... le es fácil entablar conversaciones con personas extrañas? De qué te quejabas tú unos minutos antes? Por qué estaba él sufriendo en esos momentos? Por ser más paradito que el caballo un fotógrafo?? Pos eso... además, te ponías a ti misma como alguien no-interesante, o menos interesante. (Tú y yo sabemos lo que cuesta contenerse cuando te dan ese tipo de respuestas...).

Pero, bueno, es comprensible que le dijera eso. Y hasta que le hubieras tirao de los pelos allí mismo. Igual respira, traga y dentro de tres años te dice: "una vez me arrancaste... SILENCIO... TRAGA... tres... SILENCIO...SILENCIO...SILENCIO... cabellos". De hecho, pensé cuando te fuiste: "oh... éste se marchó de berlín siendo Joaquin Phoenix II, y volverá siendo primo de la carmen de mairena".

Aunque te corregiría cosas (de estilo pocas), cada día me gusta más cómo escribes, reina mora.

mAlicia dijo...

Madre mía, al final has conseguido otra vez hacerme reír, petarda! Jajaja!!

Siiii, tenías razón. Pero es que una parte de mi no terminaba de creerlo, como le costaba tantísimo soltarlo... (Joer, ocho putos años ha tardao el jodío en decir una mínima parte de lo que siente, y se fue casi directamente pa´lo negativo!!!)

Cuando dijo que había conocido una vez a alguien como yo no pude evitarlo. Tal vez en el fondo no quise oír algo malo, y rompí a llorar sin remedio... Ahora es otra duda que guardaré en mi cabecita, probablemente para siempre. Porque lo que es a él, no le sacan más cosas ni los civiles del chiste (los que salen con la fecha exacta de nacimiento de la momia en una pirámide) (Hala, ya lo he reventao´!)...

Me dice que puedo encontrar a otra persona porque yo le he hablado en más de una ocasión de las dudas que siento con Fabio, y creo que, después de algún comentario que ya compartí con vosotros, está convencido de que sigo con él pq de alguna forma me chantajea emocionalmente. El "no puedo dejarle, le haría tanto daño..." creo que, posiblemente, lo ha traducido en su cabecita por un un "sigo a su lado pq si intento dejarle me hará saber cuanto sufre, cosa que me mantiene atada a él". No sé, creo que tiene en la cabeza algo así.

Así que me dice que busque a alguien que sea menos complicado que él y que no me haga sufrir para empezar de nuevo... ¿Sabes lo que me vino también a la cabeza entonces, y durante los días siguientes?

Las ocasiones, a lo largo de los años, en los que me ha dicho: "si llegáramos a pasar más tiempo juntos acabarías odiándome"... Yo, por supuesto, siempre le decía que no, que era un exagerado. Nunca le dí la mayor importancia.

Pero ahora me doy cuenta de lo duro que resulta que me haya dicho eso, que lo piense. De lo duro que resulta pensar en la inseguridad, en el miedo que hay detrás de sus palabras, y en la certeza de que también me hace sufrir con su forma de ser... Si piensa que le odiaría con el simple hecho de pasar más tiempo a su lado, ¿como va a plantearse tener una relación conmigo?

Gracias por hacerme ver que para él pudo ser cruel aquel comentario. No me lo había planteado así, y me merezco la llamada de atencion. No me había planteado que, en ciertas ocasiones, por su inseguridad, pudiera percibir mis comentarios irónicos como una burla hacia él. Ufff... Pero como calibrar hasta donde puedo llegar con él? Nunca sé que es lo que le puede hacer daño, madre mía!

Y pequeña, gracias por entender que se lo dijera!! Lo de los tres pelos ha sido genial! Pero no le habría arrancado tres, le habría arrancado un puñao!

Y que conste que no estaba cabreada, solo profundamente triste. El cabreo me llegó cuando vi, después de tres días, que de nuevo pensaba dejarme hecha polvo, sin darme ninguna explicación.

Y si, casi tuve ganas de convertirlo en un clon de la Carmen de Mairena, más que su prima. Casi que sí. Pero me contuve.

P.d. Y mejor no te digo lo que me ha venido a la cabeza con lo de "silencio... traga...." porque me dirás que tengo la mente muuuuy, pero que muuuy sucia! Jajaja!

P.d.2. Arguien tiene un poquillo de arsénico, o algún otro produsto "omopático" o "semilá" que m´ashude a borra´ a este shiquillo pa´ siempre de mi celebro y de mi corasón? (qué gitano má quedao, por diosss!)

P.d.3. Ay, Sere, que haría yo sin ti... :-)

Buenas noches!

mAlicia dijo...

Por cierto, gracias por el piropo. Viniendo de tí, es mucho, muchísimo... :-D

Siempre escribo del tirón, sin corregir las cosas. Solo repaso las faltas de ortografía o de mecanografiado muy evidentes, aunque algunas se me escapan (olvídé las acentuaciones con la vejez).

Hoy tuve tiempo para escribir desde el corazón, despacio, sin prisas y sin presión, simplemente.

Un besazo!

Serena dijo...

Así que, él ha versionado tus palabras y piensa que estás con Fabio por pena? que en cuanto llegue uno que te "mueva el piso", lo abandonas?

Pa la próxima cuenta el chiste, anda... porque siempre haces lo mismo!! Aunque yo soy malísima para que me cuenten chistes.

¿Qué harías tú sin mí? Pues seguir poniendo dos puntos suspensivos, entre otras cosas.

Un beso y buenas noches.

PD. Lo de silencio, traga, tiene algo que ver con lo de los pelos del bigote? Es esa la relación?

PD2. Como me lo expliques, me parto.

mAlicia dijo...

Posiblemente Mattia piensa algo parecido, si (digo yo).

Y zi, peque, seguría poniendo solo dos puntos suspensivos sin ti, y muchas burradas más... Pero es que me inspiras. :-)

Lo de "silencio, traga", está relacionado con uno de los mitos que los hombres nos han vendido siempre a las mujeres desde tiempos ancestrales: "tu chupa, chupa, que yo te aviso!"...

Pues si, tiene que ver con el bigote, porque últimamente se ha dejao el Mattia un mostacho y una barba que los tiene casi como los míos (uy, perdón, eso no tenía que confesarlo pora quí, es que soy un pelín peludilla!Jajaja!). (Y que conste que eso da gustirrinín para según que cosas! :-P) Ha pasado de ser el "chico antes confundido con Joaquín Phoenix" a "el chico ahora confundido con Steven Spielberg".

En realidad puede tener muchas lecturas, pero la que me vino a mi a la cabeza es la más borde, debo renocerlo... Será la consecuencia de ver un cacho de peli codificada del digital de los viernes de vez en cuando... Aimss! Con lo inocentica que yo era! Lo que no he entendido aún es lo de como meten las rayas!

En fin, habrá que ponerse a trabajar!

Bigote te voy a dar yo a ti!!

:-P

Buenos díaaas!!!!

Serena dijo...

Jajaja, qué tía!! Y me lo ha explicado!! Eres la caña, amparo!

Pero eso de chupar tiene que ver con pasar la aspiradora o algo? Claro, te refieres a que nos tienen engañadas en cuanto a las labores domésticas, no? Sí, sí... qué bobas somos.

Jolines, pues de meterte en la cama con Joaquin Phoenix a hacerlo con el enano del Spielberg... lo dices por la barba o por la fantasía del chaval? Porque vaya películas que se monta él solito!!!

mALicia dijo...

Pues si, nos tienen engañadas... Y eso que yo pensaba que lo de chupar iba por los espárragos de la ensalada! Ahora entiendo la cara de póker q pone Fabio cada vez q me lo dice y me ventilo un esparraguito en plan "tío de los espárragos Carretilla"!

Por cierto, soy la única q piensa mal cuando el tío del anuncio de las narices se lo mete en la boca hasta el fondo y suelta un lagrimón como un caballo? Jajaja!

Ah! Por lo de la estatura va a ser que no, pq el Mattia es alto, pero por la barba y la imaginación anda q no!

Aunque me da q este más que a lo Steven Spielberg se monta las pelis a lo serie B, como Ed Wood.

Serena dijo...

O sea que cuando Fabio te dice "chupa que yo te aviso", tú lo que haces es ventilarte un "esparraguito"?? Supongo que cara poker podría si leyera lo que has escrito ahí...

Y sí, seguro que eres la única que piensa mal al ver caer el lagrimón del tío de los espárragos. Porque el resto pensamos: "se va a ahogar... no le dijo su mamá que tenía que masticar bien masticado, ñam, ñam, tooodo lo que se metiera en la boca??"

Buenos días

mAlicia dijo...

Jajaja!

Haaaay como sa´levantao´la paya esta mañana!!!

Por cierto... Masticarlo todo? Qué dolor, no?

Hasta luego!

Besitos pa´to´el mundo

Serena dijo...

Sí, el caso es que su mamá sí le dijo al tipo de la Carretilla que había que masticar todo lo que se mete en la boca y por eso suelta la lágrima, pensando: "ahora ya sé por qué soy hijo único".

Ufff... qué susto! pensé que ibas a caer en la tentación de decirme: "a mí me gusta comerme los espárragos mayonesa y todo". Ejem...

Yo hoy sólo le mando un beso a mi QG, que se lo echa de menos... snif, snif.

mAlicia dijo...

Al final me pondré celosilla y todo, y eso que yo también me acuerdo de él...

:-P

Ciao!!!!