lunes, 3 de agosto de 2009

Sobre como no dormir por las noches


Llevábamos casi seis días de viaje cuando tú te incorporaste. Habíamos quedado en la estación de tren de Carcassonne, ciudad en la que habíamos decidido detenernos durante un par de noches.

Recuerdo con nitidez el momento en el que nos acercábamos a ti, mientras tú permanecías sentado, pendiente de vernos aparecer por algún otro punto que, por azar, parecías haber elegido. Yo me sentía aún dolida y enfadada por la maldita carta que habías decidido no enviarme antes de partir hacia Berlín, así que elegí permanecer atrás, a cierta distancia de mis amigos,y llegar en último lugar hasta tí. Te besé en la cara con cortesía, fingiendo una indiferencia que no era real, mientras me esforzaba en bromear como si nada hubiera pasado. Decidí dejar que mis amigos dirigieran la conversación y te preguntaran por tu viaje, aunque en el fondo me moría por saber todo lo que habías hecho, y por ver tus fotos.

En el coche, camino del hotel, con tu habitual "desparpajo", y sin ceremonias(que le vamos a hacer, si no hay imaginación para dar un regalo, no la hay) sacaste unos regalos que habías traído de Berlín (aunque se que, a tu manera, con toda la ilusión que eres capaz de mostrar), y yo hice un esfuerzo enorme para modular una gran sonrisa con mis labios (porque mis ojos seguramente no engañaban a nadie) y darte las gracias.

Llegamos al hotel -una antigua abadía reconvertida en parador, un pequeño lujo autoconcedido para una sola noche-, y comprobamos al mostrárnosla que, en lugar de una habitación doble (mi amiga se había encargado de hacer las reservas y me había dejado muy claro que había pedido para nosotros dos siempre una doble. La pobre está un poco harta de verme pasarlo mal y decidió por mi)nos entregaban una de matrimonio. A pesar de sus esfuerzos por lograr que nos dieran otra habitación, acabamos durmiendo en esa. Tú dijiste con claridad que la preferías a la segunda opción que nos enseñaron (la habitación era más elegante, en efecto. Y era de matrimonio, no?), y yo me dejé llevar, diciendo que no había ningún problema... No lo pude evitar. A pesar de estar realmente dolida contigo, deseaba tenerte cerca.

Fue una noche larga, aunque no sucediera nada. Yo estaba nerviosa -más de lo que habría pensado-, y no paré de dar vueltas en la enorme cama hasta casi el alba. Era dolorosamente consciente de tu presencia, de tu cercanía, pero al mismo tiempo trataba de resistirme con todas mis fuerzas. Cuando quedaban un par de horas para la hora de levantarse, sin pensarlo, actúe de forma impulsiva y me acerqué a ti.

Sé que tampoco tú dormiste demasiado a lo largo de esa noche, ni durante las siguientes. Tu respiración y sus movimientos, que tan bien conozco, te delatan sin remedio cuando estás despierto y atento a mi, en la cama.

Antes de que me diera cuenta estábamos abrazados y tú me estabas acariciando el pelo, la espalda y la suave curvatura que rodea mi costado una y otra vez, como nunca antes lo habías hecho. Fueron dos horas de dicha infinita, de ternura, de deseo contenido -aunque no como otras veces- porque he aprendido a no esperar más de ti, salvo disfrutar de tus caricias y de tu abrazo con el alma blanca y pura, como la de una niña que descubre el amor y no sabe aún nada del sexo.

El día siguiente fue, por llamarlo de alguna manera, neutral. Yo busqué poner toda la distancia posible entre nosotros, intentando siempre comportarme contigo con cortesía. A pesar de ello, sé que en ocasiones te mostré una indiferencia que llegaba a ser cruel. Y de esta forma, conseguí alejarte poco a poco de mi, logrando que buscaras un hueco con mis amigos y me dejaras atrás cuando caminábamos...

Y llegó la segunda noche. Nuevo hotel (horrible, en esta ocasión), ésta vez con camas dobles, y mi decepción contigo, que iba en aumento. Actuabas como si no hubiera pasado nada, como si no me hubieras decepcionado profundamente, como si solamente yo tuviera el problema. Y ciertamente, en el fondo, de eso se trata. De que solamente yo veía el maldito problema...

Esa noche empezó como una noche fría, a distancia. Cada uno se quedó en su cama, pero yo te notaba cerca, con el cuerpo girado hacia mi, como haces siempre que de alguna forma quieres buscarme. Al final, y de nuevo sin saber como, acabamos cogidos de la mano, sin que me soltaras hasta que llegó la hora de levantarse.

Al reunirnos con nuestros amigos actuábamos como si no pasara nada entre nosotros. A lo largo de ese día yo conseguí relajarme un poco, tal vez en parte porque noté que hacías un esfuerzo por acercarte a mi y me acariciabas con mucha frecuencia. Fue un día para reír, para sentirte cerca y para soltar parte de la rabia que llevaba dentro.

Y tal vez por eso, me confíe demasiado.

Llegamos a nuestro nuevo destino, y descubrimos una habitación encantadora... Y de nuevo, con cama grande. Otra vez tocaría noche sin dormir, aunque en esta ocasión sería por otras razones.

5 comentarios:

mAlicia dijo...

Encontré un pequeño hueco.

Y por cierto, muy bonita la canción de Damien Rice...

Muack!!!

Serena dijo...

Bueno, mu bien ese final en suspense (pa los que desconozcan al mattia, porque novelties poquitas y racionás), es una forma de mantener la tensión, "insinuando sin enseñar".

Y sobre lo que cuentas... pos qué cuajo (sabéis que me pierde el habla popular). Como digo siempre, no se me queje, mijita, si no platican sobre sus problemas, el galansote continuará actuando de la misma forma.

Pero, en fin, cada uno es cada uno... y pa todo hay que valer. Imagino que ahí se descubriría el pastel, digo yo... porque si llevabas seis días de viaje y ya es la tercera noche, teniendo en cuenta que fueron diez días los que estuviste ausente... pos uno y uno, dó, dó y uno, tré...

Sobre el post anterior... pues mira, no lo hago a mal, joé, me sale solo lo de destripar las historias. Estoy entrenada para eso (!!!) y vale, quizá tuviera de serie un espíritu analítico. Entonces... no lo puedo evitar. Ya dije muchas cosas que me gustaron de la película, que me pareció realmente buena. Sin embargo, ella es una gilipollas integral. Una cosa es que todos tengamos nuestros defectos, que no seamos santos, y otra no ayudar a un viejo perdido y sobrecargar a la hija con unas responsabilidades que son de ellos como padres.

Además... so pava, si te ve todas las noches asomada a la ventana con cara de "alguien ha visto mi cerebro?", cómo no va a saber cuatro tonterías sobre ti??? Que fumas, que bebes café y que llevas a los niños al colegio... amos ya! Es como si yo le digo a mi vecino: "ah, te gustan los boxers en lugar de los calzoncillos, tu tono de móvil es "el bueno, el feo y el malo" y tienes un hijo que juega a los aviones a las ocho de la mañana".

Es más! Si él te sabía asomada a la ventana, te veía, para qué carajo lleva a la guarri aquella a su casa y deja las cortinas corridas??? Ole... reina, métete a pastelera, porque endeluego... pa la nasa no te contratan! (mis respetos a todos los pasteleros, a mí se me quema todo, soy demasiado despistada).

No "mirés" para abajo está entretenidilla, me reí tres o cuatro veces (por lo general soy un caos contando, se me va la pinza, como pa ponerme a contar impulsos...). Y además hablan con acento, cosa que me encanta. Aunque supongo que lo mejor es el mensaje que envía. Cuando la vida es fea... intentemos buscar aquello que lo puede todo. No! No es el dinero. Es eso que dicen que convierte en bello hasta lo más horrendo. Ya sabes, la tontería esa que le entra a alguna gente, pero que luego se siempre pasa.

En fin... que me voy a dormir, que mañana toca segunda parte y desenlace. No era alguien de mi entorno diario, era familia mía, pero hasta en estos momentos... o quizás más que nunca en estos momentos se sigue masticando la hipocresía y la falsedad de tantos... yo una entre muchos. Agg, a veces me da asco cómo somos.

Buenas noches.

PD. Si lo siento de corazón, es porque quien sí quería sinceramente a esa persona, porque me duele muchísimo su sufrimiento.

PD2. Y bien presente tengo las palabras de John Donne al respecto. Que dice la polaca que de tres meses que lleva aquí, ya ha ido a unos cuántos sitios así.

PD3. And... so it is... La canción la recordé porque vi la peli de Closer. Gracioso al final el juego de los nombres, por cierto. Con lo que me pierden los juegos de nombres!!!

mAlicia dijo...

Ay, Sere, si es que no hay manera de que hable, le cuesta la misma vida... De hecho, estoy segura de que te reirás cuando leas una de las cosas que me dijo, relacionada precisamente con mi "necesidad" de hablar.

Oye, cambiando de tema a uno importante: siento mucho que haya sido alguien cercano, y que esa pérdida esté haciendo sufrir a alguien a quien quieres. Sobre lo de la hipocresía tienes razón, a mi cada vez me cuesta más tolerarla... Tal vez pq en parte resulta tan fácil engañarme, y a me disgusta tanto serlo (hipócrita)! Precisamente por eso, en parte, sé que me voy aislando cada vez un poco más, pq los convencionalismos sociales y los abrazos falsos me pesan.

Y en momentos como los que tu vives esos abrazos "falsos" pesan demasiado, verdad?

Por cierto, John Donne? Creo que no lo conozco. Y tampoco me acuerdo del juego de nombres al terminar Closer... Igual tengo que volver a verla.

P.d. No te castigues, vale? Puede que tú no sintieras algo tan profundo por esa persona que se ha ido como la que dices que está sufriendo, pero es algo perfectamente comprensible. Mis padres han perdido a varios hermanos y hermanas a lo largo de los años y yo a veces lo he vivido con cierta indiferencia, porque no tenía un vínculo cercano con los fallecidos. La tristeza que podía sentir venía más por verles a ellos afectados, la verdad.

A veces esa distancia se pone también como un recurso para protegernos a nosotros mismos... En cualquier caso, no se te ocurra sentirte culpable por lo que sientas, por lo que dejes de sentir, o pq tengas que dar un abrazo y decir unas palabras que no sientas del todo de corazón.

Un besito!!

Serena dijo...

No sé qué manía de canonizar a la gente cuando muere. Me cuesta tragar, que ya no digerir, esas lágrimas y esos ayes de amor desgarrado cuando ha existido una vida llena de otras lágrimas y otros ayes.

No me siento culpable, sino una sensación de respeto por lo que ha sucedido. Pero no me atormenta no estar penando por las esquinas, sinceramente.

Aunque, ya te digo que siempre tengo muy presente las palabras de Donne.

No man is an island,
Entire of itself.
Each is a piece of the continent,
A part of the main.
If a clod be washed away by the sea,
Europe is the less.
As well as if a promontory were.
As well as if a manner of thine own
Or of thine friend's were.
Each man's death diminishes me,
For I am involved in mankind.
Therefore, send not to know
For whom the bell tolls,
It tolls for thee.

Y el Mattia tiene su punto. Me parece que es una de esas personas que vive en su propio universo paralelo (a mí me pasa, porque la realidad es tan fea a veces) y que piensa que si no abre la ventana, seguirá siendo de noche.

En fin... a ver, sorpréndenos con sus transcendentales palabras en el devenir de tus días.

Gracias y otro besillo.

mAlicia dijo...

Bien. Me alegro de que no te sientas mal, eso es bueno. :-)

Leeré luego el poema con más tranquilidad, vale?

Como dice Patricia Conde: Otro pa´ti!!