miércoles, 12 de agosto de 2009

Expiación


Expiación (Ian McEwan)

McEwan nos conduce hasta una familia burguesa afincada en la campiña inglesa, en 1935. Allí nos va presentado a una serie de personajes a través de su protagonista y nararadora -Briony-, una niña de 13 años, observadora, sobreprotegida y maliciosamente inocente que sueña con llegar a ser una gran novelista.

A través de sus ojos vamos conociendo a la hermana mayor –Cecilia-, una joven moderna e insatisfecha con su modo de vida que desea cambiar las cosas y empezar de cero en algún otro lugar, a Robbie -hijo de la criada y beneficiario de la protección y el apoyo económico del señor de la casa-, en el que se intuye inmediatamente una profunda atracción hacia la joven, a la señora de la casa y madre de ambas hermanas –una mujer afectada por jaquecas continuas que, lejos de permanecer ajena a todo, como el tópico que sería de esperar, sorprende por la atención que presta a sus hijas y por la claridad con la que observa y medita sobre la realidad y sobre las personas que le rodean en la soledad de su habitación... Pero a pesar de esa aparente lucidez se equivocará juzgando a una persona.

El padre, siempre ausente, es una figura de la que todos hablan, pero que nunca llega a materializarse con voz en las páginas del libro.

A raíz de la incorporación de nuevos personajes -unos toman peso y otros parecen diluirse entre las páginas del libro-, y siempre a través de los ojos de la inteligente y observadora Briony, asistimos como espectadores al desarrollo de las relaciones familiares, a la explosión de sentimientos entre el joven Robbie y Cecilia, o a la particular y complicada relación que se establecerá entre los invitados que llegan a la casa a lo largo de ese verano.

Mc Ewan aprovecha la ocasión para atribuir intensas e interesantes reflexiones a una niña de 13 años, que se pregunta sobre las dificultades que entraña la percepción de las otras personas como sujetos con sentimientos, emociones y pensamientos complejos propios, en una especie de ejercicio avanzado sobre la empatía.

La narración empieza con ritmo lento, pero si le damos la oportunidad y pasamos página, encontramos a un narrador inteligente e interesante, incluso ágil, que elabora una historia bien construida y que aborda con maestría las relaciones humanas, confiriendo a sus personajes razonamientos que en numerosas ocasiones acaban absorbiéndote dentro de la historia.

La historia, por otra parte, se estructura en torno a cuatro partes diferenciadas.

En la primera, asistimos a la presentación y posterior ruptura de la apacible tranquilidad que parece respirarse en la casa familiar.

Ewan nos conduce a continuación a la Francia en guerra, viaje en el que acompañamos a un Robbie castigado y marcado por su experiencia y por los horrores de la contienda que trata desesperadamente de volver a casa para reunirse con Cecilia.

Durante la tercera parte conocemos a una Briony ya adolescente, triste, llena de remordimientos y dolida consigo misma, quién, tras comprender las consecuencias de lo que ha provocado con su comportamiento –la separación de Cecilia y Robbie, y el castigo de éste- , tratará por todos los medios de solucionarlo, siguiendo los pasos de su hermana mayor.

El libro cierra sus páginas con la Briony adulta, anciana ya, y aquejada de una enfermedad senil -pronta por arrebatarle la lucidez-, que realiza un acto de conciencia, rememorando los acontecimientos posteriores a aquel verano para completar su relato.

Existe una adaptación cinematográfica del libro con idéntico título en castellano - protagonizada por Keira Knightley y James McAvoy- , que no nos deja mal sabor de boca. Consigue mantenerse fiel a la mayoría del relato, adquiriendo forma a través de una buena adaptación que la convierte en una película interesante, e incluso por momentos, irresistible.

Por supuesto, no hay que perderse la famosa escena en la biblioteca... Tiene su morbo.

2 comentarios:

Serena dijo...

Jajajaja...

Menos mal que ya la había visto, porque si no, meto el puño por la pantalla y te tiro de los pelos!!!

Sabes una de las cosas que más me gustó de la peli (del libro sólo leí un fragmento)? Cómo consiguen, a través de los gestos y la forma de moverse, que Briony sea la misma en tres actrices diferentes.

Y... no pude evitar que se me erizase la piel cuando habla de su enfermedad. ¿Qué mayor dolor puede tener un escritor que ir perdiendo las palabras? Buah... impresionante.

Sobre la historia... el destino trágico de la vida, no?

mAlicia dijo...

Pues si. A mi la película no me disgustó, e incluso me emocioné un poquito con la última parte.

Lo que es llorar, lloré con el final del libro. Como dices tú, con las palabras de la escritora...