jueves, 12 de marzo de 2009

El adiós de un buen hombre


Hace un rato me llamaron para comunicarme que finalmente, ésta mañana, habías decidido rendirte y cerrar tus ojos de forma definitiva, después de tantos años de lucha y de sufrimiento.

Ahora, que casi nos habías convencido a todos de que la muerte siempre acabaría pasando de largo por tu puerta..

Hace años que la distancia se interpuso entre nosotros, pero nunca he podido olvidar todo lo que hiciste por mi siendo una niña.. Fuiste como un segundo padre para mi; una persona buena, honesta y afectuosa con la que no me unía el menor lazo de sangre, pero que siempre tuvo una palabra amable y un hueco en su hogar para acogerme.

Yo también sé que fui para ti, durante mucho tiempo, la hija que nunca tuviste.

Doy gracias por haber tenido lo oportunidad de verte, hace apenas unos días. Por haber podido besarte en la frente, sonreírte y despedirme de ti, por haber podido decirte lo fuerte que eres.. Por haber podido decirte que te quería.

Debí haber vuelto a llamarte, pero estabas tan cansado, y yo me volví tan egoísta..

Ahora solo quiero dedicarte este pequeño homenaje, y darte las gracias por muchas pequeñas grandes cosas.

Siempre ocuparás un lugar en mis recuerdos, tato.

Gracias por haber sido tan generoso conmigo.

Gracias por ese corazón que tenías, y que no te cabía en el pecho.

Gracias por haber querido a la niña inocente y dulce que siempre estuvo aquí dentro.

Gracias por tantos momentos de pequeña felicidad.

Gracias por haberme ayudado a ser mejor persona.

Gracias por haber existido.


Suerte en tu viaje, Manolo, si es que has emprendido alguno..

Te quiero.

3 comentarios:

Mary dijo...

Ánimo, bonita. Perder a alguien que quieres es duro, pero nos enseña tanto a la vez...
Un besito

Paula de Bera dijo...

Hermosa, te mando un beso y un abrazo enorme y sincero. Es triste cuando se van, no tengo palabras porque aún me cuesta aceptar las pérdidas, solo mi aprecio y mi amistad.
Fuerza, bombon!!!

mAlicia dijo...

Muchas gracias, chicas!

Cierto, perder a alguien es una experiencia triste y dura. Por desgracia, he sido una privilegiada en este sentido hasta ahora (apenas he perdido a gente importante para mi, o pasó siendo muy niña y no fue demasiado consciente). Miro a mi alrededor, y veo que soy la más joven de toda mi familia (la más pequeña, parece irónico habiendo pasado los 30), así que ésto no ha hecho más que empezar.. Cierto, Mary, me queda aún mucho por aprender. Y como dice Paula, eso de aceptar una pérdida (por mucha formación y teoría que tengamos)es bastante complicado.

En fin, al menos soy consciente de que la persona que nos dejó ayer ya no sufrirá más.

Un beso para las dos!