miércoles, 3 de junio de 2009

Per me è importante

Ayer fue un día de infarto, no paré de correr hasta el último momento (como dicen por mi tierra, estaba pa´ “echar el jamago por la boca”, que quiere decir que uno está mu´, pero que mu´estresá!) (Ah! Y no me preguntéis que es el jamago porque no lo sé). En fin, hice el ensayo general de la obra, y a pesar del acelere que llevaba encima no salió nada mal (por fortuna por lo único que no estaba ayer nerviosa era por el ensayo general, con público y prensa y demás). Cuando terminamos, algunas personas se acercaron para felicitarme, pero lo que más disfruté fue el momento en el que Mattia se acercó a mi con su inseguridad habitual -aunque con cierta decisión, como si necesitara tomar impulso para hacerlo- me dio un par de besos, me felicitó y me dijo “lo has hecho muy bien.”

Por la mañana le había dado a Mattia varias opciones para relajarnos al terminar el ensayo (cine, tapas, cena o baños árabes). Obviamente, y como yo imaginaba, después de dar mil vueltas para descartar el resto me propuso tomar un bañito en plan relajado (la última vez en la que fuimos a los baños juntos me dijo que aquello tenía una atmósfera muy sensual).

Pero bueno, no os hagáis ilusiones, porque al final el ensayo se alargó más de lo que debía y perdimos la reserva... Así que acabamos de tapas y tomando un té en una tetería.

Estando en la tetería, a solas (era ya un poco tarde) me di cuenta de que comenzaba a vacilar y a suspirar, seguramente pensando en si hablar o no (ya casi le conozco como si le hubiera parido). Al ver que no era capaz de abrir la boca, como de costumbre, tomé yo la iniciativa, y le pregunté por el viaje. Transcurrido un rato de charla le pregunté sobre lo que más había disfrutado, y luego él hizo lo propio. Después de hablar sobre las pequeñas cosas y los lugares que nos habían parecido más especiales aproveché para meter un “calzador”.

-¿Sabes? Lo que más me gustó de todo fue estar con el grupo... También me gustó que volviéramos a vernos, estar juntos los dos.-

Él asintió, con ese particular estilo suyo a la hora de darme la razón y decirme que para él también es así, solo con su mirada”.

-¿Leíste mi carta?-
-Inmediatamente, en cuanto la vi al llegar al trabajo- (No vaciló ni medio segundo a la hora de responder).
- ¿Qué sentiste al leerla?
....

Después de varios minutos de silencio fue capaz de decirme algo.

-Que has sido muy sincera-.

De nuevo el silencio, durante unos instantes, hasta que decidí que era tarde, y que no era aún el momento de hablar. Así se lo dije y asintió, recordándome que yo debía descansar para el estreno.

Al llegar a casa me senté con él durante un rato en el sofá, y le pedí que me dejara recostarme sobre su pecho. ¡Madre mía, como le cuesta el contacto cuando no es él quién toma la iniciativa!. Pasaron más de quince minutos antes de que fuera capaz de decirme que si (obviamente sin hablar, moviéndose para dejarme espacio). De nuevo, me transmitía la sensación de estar dividido, de no saber lo que hacer, de tratar de mantener el control sobre la situación.

Cuando me acurruqué en su regazo me abrazó con fuerza, y yo no pude evitar decirle:

-¡Eres tan fuerte, y me haces sentir tan pequeña, y tan protegida...!” (ya lo sé, me salió la vena cursi, pero es que era cierto). En ese momento sentí que su corazón se aceleraba (aunque de por si ya lo estaba) y que me estrechaba aún con más fuerza, con ternura.

No hubo otra cosa anoche más que ternura y silencio, mucho silencio. De cuando en cuando él me decía que debía irme a dormir para descansar. Yo respondía diciéndole que deseaba estar allí con él, que me gustaba demasiado...

- Deberías irte a dormir, necesitas descansar para mañana-
- Ya, pero yo quiero estar aquí contigo-
- Puedes estar conmigo otros días-
- ¿Cuándo, si mañana la casa estará llena de gente y tú te marchas el fin de semana? Me parece que en realidad estás cansado y eres tú el que quiere irse a la cama- (esto se lo dije en tono cariñoso, de broma)
- No, lo digo por ti.
- Sabes que nos vemos de vez en cuando, y que tenemos pocas ocasiones para estar así, para que me abraces-
- Tal vez si lo hiciéramos más a menudo, si nos viéramos, acabarías odiándome- (ésta es una frase que ya me ha dicho en varias ocasiones, y que me da tanto que pensar sobre su miedo a estropearlo todo..)
- No te odiaría, ¿por qué dices eso?
- Bueno, era una broma (bien sabía yo que no lo era!)
-¿Te gusta estar así conmigo, te gusta abrazarme..? Tú mismo me dijiste que era hermoso tocar o acariciar a una persona a la que se quiere, ¿no? Yo te quiero, y tú también me quieres... (Todo esto dicho con ternura, que conste).

No respondió, bloqueado como sólo él puede estarlo. Volví a insistir en varias ocasiones, diciéndole que si se sentía cansado o incómodo que podía marcharse. Él optaba por no responder, o por recordarme que era yo quién necesitaba dormir...

Le pedí que me acariciara el pelo, pero se limitó a posar mi mano en él sin abrir la boca (para variar) y acariciarme muy levemente, manteniendo la mano quieta y firme y sujentado mi cabeza durante el resto del tiempo.

De vez en cuando yo levantaba el rostro y le encontraba mirándome. Permanecíamos así durante unos instantes, leyendo la mirada el uno en el otro, hasta que alguno de los dos acababa retirándola, antes o después.

A lo largo del rato siguiente permanecimos en silencio, hasta que yo fui capaz de incorporarme y sentarme. Mattia aprovechó para levantarse (yo sabía que lo haría así y quise darle la oportunidad).

En un momento concreto le dije:

-No te sientas incómodo, ¿vale? Después de los seis meses de separación las cosas han cambiado y ya no siento por tí lo que sentía antes-

(Ahí si que se le torció la cara y y apretó los ojos, con cara de dolor... Empiezo a tener cada vez más claro que necesita mi amor incondicional, sin reservas, aunque egoístamente no pueda responderme al mismo nivel).

Antes de irse a la cama vacilé durante un momento, sintiendo la necesidad de decirle que durmiese conmigo, pero no fui capaz de hacerlo. En lugar de eso, le pedí que me abrazara. Vino hacia mi, e inició un torpe abrazo, sentado (después de tantos intentos estoy convencida de que solo en una ocasión ha sido capaz de ser “casi” totalmente espontáneo, cuando me abrazó con tantísima intensidad en Ámsterdam), así que me levanté y le pedí que me lo diera en pie. Como siempre, él me rodeó con sus brazos yo fui la que estrechó con más fuerza. Y las caderas, a distancia. El abrazo fue de cintura para arriba, pa´variar.

En fin, tengo claro que no hablaremos antes del viernes o el sábado. Y cada vez alejo más ciertas ideas románticonas bobas de mi cabeza.

Y es que, como dice ésta canción de Tiromancino que tanto me gusta ("Per me è importante"):

"Le incomprensioni sono così strane,sarebbe meglio evitarle sempre..." ("las incomprensiones son tan extrañas, sería mejor evitarlas siempre...").

¿Se nota que no me concentro hoy demasiado en el trabajo?

Un abrazo, espero que os guste ésta canción tanto como me gusta a mi.

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8 comentarios:

Serena dijo...

O sea, que no le mola que ya no te mole (¡iluso!). Este chico quiere pan y ver la mona (qué refranera estoy), como otras...

Pues mira, dale un cuadernito y que te escriba él algo en respuesta a tu carta. Porque a este paso accederá a ir más allá cuando estéis de viaje con el IMSERSO. Y me da a mí que ahí sí que va a seguir siendo ternura, ternura y ternura... porque pa otra cosa no va a haber.

Tía, sinceramente... tanto abrazo, tanta caricia, tanto tanto... lo que yo no sé es cómo este chaval no se pone como una moto y tú te das cuenta. Porque, jolines, una cosa es que tengas tus reservas, que te de palo, que sientas miedo, que quizás no quieras dar un paso más por temor a perderlo todo. Pero de ahí a ir a un sitio y vivir una situación que sabes de sobra que te va a poner en una tesitura "peligrosa"... Si no quería fiesta, que hubiera ido cuando iban todos los demás. Vamos, digo yo...

En fin, Serafín, que no lo entiendo. Con lo cual, me surgen preguntas y más preguntas, como siempre...

Un beso

PD. Ya nos avisarás cuando hagas gira internacional... ejem, ejem ;)

PD2. ¿Que los baños son muy sensuales? Pues sí, ya iré con MI NOVIO o con quien me apetezca, otro día en que no estés tú (no te jode...).

Toni dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Toni dijo...

Creo que he dicho en alguna ocasión que esta relación me parece surrealista, si sigues llevando tanto tiempo la iniciativa, ¿hasta cuando la vas a seguir llevando?, parece que han tenido tiempo de sobra para dejar clara la relación, y esos tiempos de silencio, como se deben interpretar, que esta pensando, que te quiere pero que no te quiere como tu quieres que te quiera. Desde mi punto de vista (es el mío), la vida la complicamos quienes la vivimos, y los sentimientos que nos ayudan en las emociones nos ayudan a guardar momentos, momentos que a veces son irrepetibles, también está el deseo, el deseo que a veces nos ayuda a soñar, pero los recuerdos y los sueños forman parte de nuestros pensamientos. Cada persona tiene los suyos y su forma de ser se basa muchas veces en ellos, y hace que sea especial, cada persona es especial porque sus recuerdos y sueños son únicos.

Mil besos wapissima y hasta pronto! Pulsa AQUI

Serena dijo...

Aynssss...

http://www.youtube.com/watch?v=5hzgG7Ty-Uw

Ésta no es la versión que me gusta, pero...

Anónimo dijo...

hola..
es verdad mAli, la situación parecía muy tierna y romántica, pero... ¿seguro que no es gay?
Venga, aguanta un poco que ya mismo tienes su respuesta.
Ánimo y en cualquier caso, disfruta de su presencia y de sus cosas
jose
pd: fui una vez al hamman de Córdoba y no se me olvida ni el hamman ni lo que no fue el hamman... ;)

Serena dijo...

No news is good news... o eso espero.

Cuídate

mAlicia dijo...

Beh... Digamos que es más falta de tiempo! Y a día de hoy no sé que deciros. Ha habido momentos de sonrisas, de abrazos y de ternura, aunque parece que ésta mañana las cosas se han torcido un poco después de que Fabio apareciera. O al menos eso parece después de haberle visto la cara a Mattia esta mañana. Estaba poco hablador...

Ya hablaremos!

Besitos

Serena dijo...

¿No sabes qué contarnos? ¿Qué tal el estreno, por ejemplo?

Pufff... el Matti es un poco bastante paraillo, pero a mí se me habría quedado una cara no muy diferente a la suya.

La diferencia está en que yo, probablemente, sea más mala que él y, con las mismas, le enseñaría la carta "sietifolia" a la Fabiana de turno, pidiendo consejo, más que nada.

Ciao