domingo, 7 de junio de 2009

Se acabaron las lágrimas

La semana toca a su fin.

Ha sido intensa en todos los sentidos. Tanto, que me siento extenuada, agotada. Ensayos a tope hasta el día del estreno (el jueves noche), en el que todo salió bien, colegas en casa durmiendo en colchones por el suelo, pocas horas de sueño, un puñado de horas de viaje en coche el fin de semana... Y Mattia. Pero esa es otra historia.

Digamos que mis expectativas, aunque con alguna sorpresa -que no se si definir como mayúscula o minúscula- se han cumplido. Me gustaría compartirlo todo hoy por aquí, pero prefiero ir poco a poco.

El jueves fue un día realmente agotador, aunque disfruté hasta el último momento del tiempo que pasaba con Mattia, de mi estreno -que salió genial- y del rato en compañía de mi gente al terminar, charlando sobre la obra y sobre otras muchas cosas. Lo más extraño del día fue interpretar la cara de incomodidad de Mattia (tipo "me siento incómodo, así que desvío el rostro")al girarse cuando Fabio me abrazó para felicitarme (y que sigo sin comprender, viendo lo visto después), y sentirme escoltada por ambos, ya que ninguno de los dos se despegó de mi lado durante el resto de la noche.

Pero el día siguiente fue harina de otro costal.

Tanto Fabio como el resto de mis amigos habían venido exclusivamente para el estreno, así que se marcharon por la mañana. Me asomé por casa (vivo junto al curro) para dejar algo a media mañana con una sonrisa en la cara, y me encontré a un Mattia serio y taciturno, sin ganas de hablar. Como es habitual en él, no quiso responderme cuando le pregunté sobre lo que le sucedía. A día de hoy sigo sin saber que pasó por su cabeza aquella mañana, pero tuvo que ser jodido, porque cuando ayer volví a preguntarle por el tema dos lagrimones como dos limones de grandes le resbalaron por la cara. Por supuesto, me dijo que no le apetecía hablar sobre ello, y me negó que tuviera que ver conmigo o con Fabio.

El viernes por la tarde vimos juntos una película (sobre la que me gustaría dejar una entrada, me pareció particular, interesante), y de nuevo, para variar, contenía escenas en las que, salvando las distancias, nos podíamos ver reflejados los dos (hay una particular historia de amor un tanto "imposible!). Así que ahí estábamos, los dos sentados en el sofá mientras la una hacía un esfuerzo para que no se le notara que respiraba y el otro movía un pie como si tuviera un tic nervioso.

A esas alturas yo ya estaba mosqueada por el careto con el que me había encontrado a Mattia y por el hecho de que, para varíar, no me diera ninguna explicación al respecto (para poder comprenderle mejor o ayudarle,llegado el caso), lo que suele resultar bastante frustrante si sucede con excesiva frecuencia.

A media tarde (si, vale hacer "la ola"!) nos fuimos a unos baños árabes -esos que son tan sensuales-(la reserva ya estaba hecha de días anteriores, en caso contrarío me lo habría pensado), y ahí decidí ir a mi puta bola, hablando en plata. Me apetecía relajarme, y no pasarme el rato mirándole los biceps de reojo y pendiente de si me miraba o no, así que procuré ir entrando y saliendo a mi ritmo sin esperar a nadie (con "nadie" me refiero a Mattia). De esa forma al final los dos disfrutamos del baño y del masaje sin distracciones.

Las cosas siguieron igual hasta entrada la noche -él intentando acercarse tímidamente a mi con su habitual torpeza emocional, y yo interpretando su papel-, momento en el que nos reunimos con los compañeros del grupo de teatro para cenar y yo volví a mostrarme como siempre.

Hace ya tiempo que tengo claro que él se permite perder parte de ese "óptimo autocontrol" del que tan orgulloso se siente cuando estamos con más colegas alrededor, especialmente si estamos de marcha. Resulta evidente que disfruta escuchándome conversar con la gente, pierde miedo y comienza a tocarme y a abrazarme (hasta el punto de poder definirle como "sumamente cariñoso" en esos ratitos). De hecho, la gente siempre piensa que somos pareja, como sucedió con mis compañeros (menos con los que ya me conocían del año pasado). Y lo más gracioso de todo es que creo que eso le encanta.

En fin, ya me estoy enrrollando, y lo que queda por contar es lo más importante. Pero mañana será otro día. Solo puedo adelantar que fue inesperadamente intenso (quizá tanto que me desconcertó quedarme tan cerca), aunque doloroso. Pero por fin las cosas han quedado claras.

Gané la porra. Aunque eso si, Serena, intuyo que en parte debo darte la razón con tu propuesta.

Os dejo una canción que, aunque habla sobre un tema muy distinto (la violencia de género), me viene al pelo por el mensaje, en cierto sentido: "Se acabaron las lágrimas".

Pues eso, parece que por fin se me agotaron.

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13 comentarios:

Serena dijo...

¿Y eso cómo se come? Yo siempre tengo razón... Mi mejor amiga, cuando se rebota, me dice: "¡Pero, claro, la niñata siempre tiene razón!". Mi respuesta: "Obvio, pensar lo contrario es engañarte".

Pero a lo que vamos. Qué jaleo, Amparo... Este chico te quiere, pero está acojonao, y además se muere de los celos. Todo esto ya lo sabíamos. ¿Pero no ha avanzado nada? Oiga, decídase... O que te de lo de los ocho años to junto o que te mande a la mierda, pero que haga algo ya.

En fin, me alegro de que el estreno haya ido bien y que disfrutaras.

Cuídate

mAlicia dijo...

Pues si, Serena, algo ha dicho.. Y hecho. Y al final ha conseguido dejarme más que fría.

Y lo de los celos no creo que llegue a saberlo nunca con certeza, porque nunca lo reconocerá. Yo solo he visto "coincidencias", qué le vamos a hacer.

A lo largo de éstos días me ha ofrecido, como tantas otras veces, atención incondicional, momentos en los que tomarme la mano y apretarla como si se le fuera la vida en ello, caricias, miradas que te taladran hasta llegar al alma... Me ha dado gran parte de si, pero me ha negado lo más importante.

Y por otra parte, no dejo de preguntarme: si solo soy una amiga para él, ¿por qué apartar la vista cuando mi pareja me abraza si no lo ha hecho cuando me ha abrazado el resto de la gente? Qué casualidad que se sintiera "triste por varias razones" justo al día siguiente de que él viniera, no?.

En fin, es una persona demasiado complicada, y tiene un bloqueo absolutamente brutal. No está preparado para entregarse a nadie por completo.

Por cierto, muchas gracias por interesarte por el estreno, el montaje quedó genial, muy profesional. Parece ser que tenemos bastante nivel.

:-)

Hasta mañana!

Serena dijo...

Oh... la gata. Entonces, ¿en el fondo tendría que empezar a darnos pena de Mattia? Porque una persona que quiere querer, que ama, y que no se atreve a hacerlo realidad... O quizás más que no atreverse es que se ve impedido por sí mismo, ¿no?

Bueno, espero que mañana desayunes bien, con tiempo.

Ciao

mAlicia dijo...

Si, creo que si. Me hace sentir triste ver la el conflicto interno tan grande que tiene.

Precisamente mi mejor amiga me decía hace un rato, tras contarle las últimas novedades -y flipar en colores con MAYÚSCULA- que le daba muchísima pena de Mattia, y que trataba de plantearse qué podía haber vivido en su vida que le haya marcado de esa forma.

Eso mismo me pregunto yo, qué le pasaría... No creo que nunca llegue a saberlo.

Un besito, Sere!

P.d. Jose! Yo no tenía dudas al respecto, pero ahora te lo puedo asegurar con rotundidad. No es gay, las mujeres le ponen, vaya que si.

Serena dijo...

Y tú te creerás tan buena persona... ¿consideras un acto cristiano el decir eso y luego marcharte a dormir?

Vale, vale... mu bonito, ¿eh?, mu bonito. Ya no hablo más nunca contigo. Ale, guapa, la semana que viene pasaré a ver si ya hay más capítulos de tu historia por entregasssss y se ha descubierto algo de estos avances mAlintencionadosssss.

¿Y sabes qué???? ¡¡¡Que te quemen la tostada, por mala gente!!!! Y... y... y que no tenga mermelada de moras. Y... yyyy... yyyyy... ¡¡que sólo les quede de ciruela!!

Anónimo dijo...

hola mAli, hola Serena, tendré que releer... ¿tengo que entender que la historia no a variado apenas? ¿que sí, pero que no?
Eso de quedar de amigos cuando uno siente algo más puede ser de lo más difícil. ¿De eso se trata?
¿Cómo te encuentras?
Oye, me alegro de que la obra fuera tan bien y pudiérais disfrutarla.
Jose

Anónimo dijo...

¿Cómo va eso?

Anónimo dijo...

Va...

Anónimo dijo...

No olvides que pese a todo, tienes ya un amor.
Que ya irás olvidando lo otro... (je, como si fuera fácil). Calla.
No eches cuenta al paréntesis que es un malaje.
Ánimo

Anónimo dijo...

Pues sí, ya tiene un amor... pero es que el otro la pone como una moto y el de siempre, pos es el de siempre, tú sabes...

mAlicia dijo...

Pues si, Jose, tú si que me entiendes (para tu desgracia, verdad?) Si es que somos masocas.

La verdad es que ahí voy, cada vez un poco menos hecha polvo, aunque aún con bastante dolor aún dentro. Hoy no te he respondido antes (perdóname!) porque, para colmo de males, además de no parar en toda la mañana he ido al dentista y me he pasado allí media tarde (hala, alegría pa´terminar de dejarme el cuerpo y el bolsillo hechos una fiesta, olé!).

Estoy preparando una nueva novela por entregas (si, podéis asustaros, pero es que la historia tiene miga). Y encima, acabo de abrir mi correo y me encuentro un correo que medio me desmonta de nuevo.

Madre míaaaa!! Necesito a un psicólogo clínico (yo no soy clínica) con 20 años de experiencia que me ayude a entenderle, por diossss!!

Este hombre acaba con mi salud mental... Y física!

Un besazo, chicos, me leéis en un ratito!!!!

Sere, no te enfades que ya llega el culebrón (aunque en capítulos, que ya he avisado)!

:-)

Serena dijo...

Aaaaaahhhh, ¿pero era Jose? Bueno... así he aprendido a usar el "anonimato".

No me enfado, tontorrona. Es que soy así... era cariñoso, snif, snif. Pero, ya, ya sé que mi manera de transmitir cariño es un poco... un poco... ¿complicada?

En fin, que muy chulo el cartel, con ese fondo verde difuninándose en la oscuridad, y el dedo con etiqueta y código de barras.

Un beso y una sonrisa...

PD. Maburro... no quero corregirrrrrrr

mAlicia dijo...

Vaya, vaya... Si ya se que no te enfadas, mujer!

Estaba dispuesta a comerme la mermelada de ciruelas y todo. Lástima que al final me decidí por la mantequilla sola...

En fin, eres un bichejo, eh? Mira que ir a dar con el cartel y todo!!! Me dejas con la boca bien abierta!

Un besote, y no te aburras tanto, que es malo!

P.d. Tienes razón, a mi también me encantó el cartel cuando lo vi, mucho más que el del año pasado.

Por cierto, ¿tú Cómo estás?