miércoles, 9 de septiembre de 2009

... Tres son multitud (II)

Dos.

Cuando estábamos llegando a nuestro destino tuve la impresión de que algo no iba bien. Sabía que acababas de hacer la reserva el día anterior, y no me habías dicho nada. El instinto me avisaba de que ésta vez me ibas a dar una sorpresa, y no precisamente agradable.

Acabábamos de dejar a parte del grupo, cuando te pregunté sobre la habitación que habías reservado:

-Has reservado ésta vez para ti solo, verdad?
- Si.
- ¿Y qué esperas, que me quede contigo hasta las tantas, que vaya a molestar a casa de alguien para dormir y que me levante dos horas después para venir a buscarte a tu hotel y llevarte al aeropuerto? –lancé, claramente ofendida-.
- No importa, siempre puedo irme en un taxi

Para mi aquello fue sumamente hiriente. Tú sabías que acompañarte al aeropuerto era sagrado para mí. Estar juntos hasta el último minuto, abrazarnos justo antes de que embarcaras… Permanecer unos minutos allí, viéndote alejarte. Incluso tú, a pesar de no tener coche, has procurado siempre que te ha sido posible acompañarme a mi cuando yo he ido a Roma. Lo que me estabas diciendo iba contra las reglas de la amistad, de nuestra amistad.

Le indiqué a mi amiga, que conducía, que te acercara a tu hotel. Te dejamos allí, y yo, sin ganas ni energía para hablar contigo, te hice un gesto, indicándote que te llamaría en un rato. Y muy a mi pesar, llena de dolor, me fui con ella.

Estaba muy dolida. ¿Por qué cojones no habías tenido el valor de decirme aquello antes?

Recuerdo que entonces mi amiga me dijo:

- Lo que te ha hecho es muy feo. Sabe perfectamente que otras veces habéis compartido habitación. ¿Qué vas a hacer ahora..? No deberías ir a buscarle, deberías dejar que se marche solo.
- Pues si, pero también siento que necesito descargarme, decirle todas las cosas incoherentes que ha hecho durante este viaje y que me han hecho daño. No me da la gana de dejarle marchar sin decirle lo que pienso.
- Tú veras lo que haces. Pero no le acompañes al aeropuerto, eso no se lo merece.
- Ya lo sé, no te preocupes, eso, al menos, lo tengo claro.

Al final de la noche –que fue bastante larga- me fui a casa de mi amiga, para dormir en su sofá. Habíamos tenido que hacer “malabarismos” para conseguir unas segundas llaves y que pudiera darme una copia. Pero para eso están los amigos que no te fallan, no?

Necesitaba un lugar para dormir en que pudiera sentirme tranquila, y en el que tuviera claro que no molestaría a nadie. Así que quedaban descartadas la casa de Fabio (no hay sitio, vive con su familia) y la casa de mis padres.

En aproximadamente una hora fui a buscarte al hotel. Subí a la habitación, y de nuevo me abriste la puerta asomando la cabeza, como si recibieras a una desconocida. Me miraste con cara de “imbécil somnoliento”, y dijiste:

- Pensé que me ibas a llamar antes de venir.
- Ok, no te preocupes, ahora mismo bajo a la recepción y te llamo para avisarte! -Solté, llena de rabia- Y salí disparada escaleras abajo.

Bajé a la recepción y te mandé un mensaje. Sentía que el orgullo que me quedaba se me escurría por entre las teclas del móvil…

“Estoy aquí abajo. Si quieres, podemos vernos ahora, si no, nos veremos el año que viene”.

Pocos minutos después estabas abajo.

- Damos una vuelta? –Me preguntaste, en tono tranquilo-.

Yo permanecí en silencio unos instantes, tratando de morderme la lengua para no mandarte a la mierda… Finalmente me levanté para salir, y tú –cada vez tengo más claro que no conoces a las mujeres en absoluto-, perplejo, en lugar de seguirme, te giraste hacia la escalera. Me volví furiosa, y te espeté:

- Ah, es que entonces al final no vienes, no?

Asentiste y te dirigiste hacia mi. Salimos por la puerta, me giré sin mirarte a los ojos y escupí una frase que en aquel momento me removía las entrañas:

- Mi orgullo se marchó por la puerta el día en que te conocí...

La siguiente media hora, hasta llegar al local al que quería ir para tomarme algo relajante (una infusión, malpensados!) fue una carrera, conmigo por delante con cara de cabreo supremo, como si no te conociera (lo reconozco, debía llevar una cara de mala hostia!) y contigo detrás, tratando de alcanzarme. Actué así porque era consciente de que tenía demasiada rabia dentro y necesitaba descargarla… Para no hacerlo directamente contigo.

Llegamos al local –una agradable tetería- y permanecimos un rato sentados, en silencio. Cuando finalmente me sentí lo suficientemente tranquila –o mejor dicho, controlada- como para hablar con normalidad, abrí la boca y comencé a decir todo lo que necesitaba decir...

8 comentarios:

Serena dijo...

Me hago una idea, pero por qué esa imagen?

Lo que no sé es cómo no le dijiste en la puerta del hotel (de lo poco que sé en italiano, porque me lo han dicho unas cuantas veces...) aquello de "vaffanculo!!!"

Aunque... vaya cuerpo jota tenía que llevar él para actuar de esa manera. Pero, tío, cuando te ofrecen algo y lo "coges", pues... es lo que suele pasar.

En fin, veremos qué salió por esa boquita... Pon la versión tolerada para menores, que si no, esto me lo censura ;)

mAlicia dijo...

La imagen? No sé, tal vez una hoja seca de tres vértices escondida en una manzana. Me gustó, y de alguna forma refleja como me sentía hoy. Como una manzana que al abrirse y descubre un interior yermo y gris...

Pues si, tuve que hacer un esfuerzo tremendo para no decirle "vaffanculo!", pero no soy capaz, es demasiado importante para mi.

¿A qué te refieres con que debía llevar cuerpo "jota", Sere? Y lo de "cuando te ofrecen algo y lo "coges"? Perdóname, pero acabo de volver y estoy algo cansada, en todos los sentidos.

Jajaja! Qué salió por esa boquita? Bueno, creo que fui bastante comedida para lo que podría haber dicho. ;-).

Pronto lo sabremos y podré dar carpetazo a ésta parte del viaje, que ya le tengo ganas.

Un beso de buenas noches, y un abrazo enoooooorme!!!!

loinvisible dijo...

Malicia, veo que tu historia sigue igual de complicada que siempre. Me muero de ganas por saber que le dijiste.
Hasta pronto. Desira

Serena dijo...

Oh, cierto, cierto... quise decir que tendría el cuerpo revuelto, mal cuerpo. Y lo otro era "cuando te ofrecen algo y no lo 'coges', pues...", pues sale el tren y se suben otros.

Sobre la imagen... ves en ti un interior yermo y gris? Está bien lo de la hoja de TRES vértices... pero teniendo presente el simbolismo de la manzana, fruto del pecado original. No sé reconocer la hoja... pudiera ser de vid? (menos mal que esto no lo lee nadie...)

Pues sí... yo quiero que llegue ya la parte en que te atas la cinta en la frente, a lo Sanshiro Kurenai, dándote el golpecito ese en la nariz de lo más creído y te lías, te lías...

mAlicia dijo...

Hola, Desira!!

Muchas gracias por pasarte, apañá!

Pues si, yo tampoco veo hora de terminar ya con esta historia, se me está haciendo más larga que un día sin pan...

Un besote!

mAlicia dijo...

Buenos días, Sere!

Ahora si, ahora si lo entiendo. :-)

No, no es que vea dentro de mi un interior yermo y gris... La relación con la manzana del pecado creo que, a nivel insconciente, es más o menos clara. Tal vez sea la sensación de ver que he conseguido abrir la manzana (que sería el punto en el que me encuentro ahora) y que lo que he visto dentro no es lo que esperaba. No sé, tendría que hacer un análisis más detallado, peque, y tengo un muermazo (del sueño) encima!

Lo de la parte violenta, llena de sangre y golpes de kárate, a lo Sanshiro Kurenai (como dices tú, o mejor aún, a lo Kill Bill, está casi por llegar... Ya queda poco! Jajaja!

Un besazo de buenos días!!!!!!!!!

Serena dijo...

Total que eres una pecadora (vete a saber si de la pradera o de dónde), no? Bueno... pa esto no hacía falta ver la foto... si ya lo sabíamos!!!

!!! Pero hubo sangre?? Con lo mal que sale de la ropa...

Un abrazo de buenos días!!

PD. Deberías dormir más... no se puede ser una supernena con un "muermo" encima!!

mAlicia dijo...

Pishhhh... Lo que se dice sangre no hubo. Jajaja!

En fin, que sí, que tendré que vencer ciertas tentaciones (chatear con gente interesante por las noches) pa´poder dormir. Jejejeje!

Otro pa´ti de vuelta!